Avanzar hacia lo mejor

La valoración del desempeño del Gobierno que preside el licenciado Danilo Medina tiene que partir de seis años. La continuidad en el Poder Ejecutivo gracias a la reposición de la reelección, que estaba prohibida, la repetición de actores en el reparto, la hegemonía del PLD en todos los ámbitos de poder, y las pocas novedades del libreto, obligan a una valoración de conjunto al cumplirse el primer año del segundo cuatrienio.
Así las cosas, comencemos por valorar como positivo la continuidad del excepcional crecimiento económico, del alto flujo de turistas y el liderazgo del país como receptor de inversión extranjera directa. Pero ha sido también continua la espera de la sociedad de que la expansión de la actividad productiva conlleve una distribución del ingreso más equitativa e incluyente.
De otro lado, son insuficientes los avances para que la Justicia cumpla con efectividad sus objetivos. La inseguridad sigue siendo la mayor preocupación de los dominicanos, y amplios sectores critican la lentitud y debilidad de la lucha contra los actos de corrupción. En el sistema carcelario son excepción los centros adecuados. Los demás son antros de hacinamiento.
En el aspecto salud, el primer año del segundo período llega con decenas de hospitales con funcionalidad severamente limitada por un inconcluso proceso de remodelación, y es alto el índice de mortalidad materna.
En educación, la construcción masiva de escuelas y la tanda extendida constituyen un logro significativo, aunque tales inversiones contribuyen poco todavía a mejorar la enseñanza.
Otro problema extendido es el ingreso excesivo de inmigrantes haitianos que distorsionan el mercado laboral en perjuicio de la mano de obra local, hace crecer la economía informal y acrecienta el desempleo.
Otro logro pendiente es la firma de los pactos fiscal y eléctrico, imprescindibles para armonizar los roles de los sectores público y privado. En este primer año creció la preocupación por el manejo del endeudamiento público, con recurrencia al crédito para saldar acreencias.
También hay lagunas en la institucionalidad democrática, para una administración equitativa de las oportunidades en el plano electoral. En fin, el Gobierno debe emplearse a fondo para asumir una autocrítica que le permita trabajar por superar los logros alcanzados hasta ahora.

 


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