Balaguer solicitó consultar a Bosch, Peña y Rafael Herrera

teofilo-quico-tabar

Continuando con el tema que inicié la semana pasada sobre la visita de don Juan a la funeraria con motivo de la muerte de mi papá, y la llamada de Balaguer para que fuera a verlo, ocurrido en 1988, quiero destacar algunos detalles que ocurrieron dos años antes, en 1986. Porque en cierta forma están concatenados con lo que voy a exponer en los siguientes artículos.
Siendo Secretario General del desaparecido Partido Revolucionario Socialcristiano, a principio de 1980, encabecé el sector que se opuso a la fusión con el Partido Reformista de Balaguer, lo que provocó mi renuncia a dicho cargo partidario. Fui acusado de perredeísta y boschista. Incluso se me acusó falsamente de tratar de boicotear a tiros la asamblea que oficializó dicha fusión.
Al iniciarse el Gobierno de Jorge Blanco, siendo Bernardo Vega gobernador del Banco Central, fui contratado como asesor internacional de dicha entidad, básicamente por mis relaciones con Venezuela. Poco después fui designado director de la Corporación de Fomento Industrial.
A mediados del 1985, producto de una crisis en INESPE, José Antonio Najri, secretario de Industria y Comercio, me invitó a una reunión con Orlando Aza, secretario técnico; Hugo Guiliani, gobernador del Banco Central, y Manuel Cocco, secretario de Finanzas, quienes me plantearon que debía a hacerme cargo de dicha entidad. Luego de algunos compromisos de su parte, acepté.
Un mes antes del cambio de Gobierno, Bernardo Vega visitó Inespre y me dijo que me propondrían continuar en el nuevo Gobierno. Luego, el 13 de agosto del 1986, faltando tres días para la transmisión de mando, recibí una llamada del Dr. Balaguer, por vía de Minou Torres, solicitándome que fuera a verlo esa misma noche a las 10:30, para que le explicara los problemas del arroz y las factorías.
Luego de informar al Dr. Jorge Blanco, quien era Presidente todavía, fui a la cita acompañado de José Cedeño, hermano del periodista Quiterio Cedeño, para tener testigo de lo que ocurriera.
Balaguer habló del informe que le había entregado la Comisión de Transición que encabezaba Roberto Saladín sobre INESPRE. Luego habló de los socialcristianos. Expresó que si él hubiese tenido mi edad, hubiese hecho lo mismo, aunque no hubiera renunciado a la Secretaría General del PRSC.
Luego de casi 3 horas de conversación, me despedí. Le agradecí la invitación y su confianza. En ese momento Balaguer le solicitó a Pérez Bello y a Cedeño que por favor nos dejaran solos. Entonces me dijo que tenía un decreto nombrándome director de Aduanas. Le expresé que no estaba preparado para recibir una propuesta como esa. Pero además le recordé que estábamos en aceras opuestas. Él contestó: sí, pero yo no ando buscando un reformista ni un correligionario, por eso te llamé a ti”.
Piénsalo, me dijo. Te sugiero que consultes especialmente a tus amigos: Juan Bosch, Peña Gómez, Rafael Herrera y Hatuey, pero con absoluta discreción, porque no quiero que lo sepa nadie. A todos consulté y opinaron positivamente. El día que Balaguer me juramentó, acordamos que sería por dos años. Continuaré.