Banco de la Plata; tesoro desprotegido     

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Alguien conoce de cerca el Banco de la Plata? O por lo menos, ¿lo habrá oído mencionar? El Banco de la Plata es una de las tantas maravillas que posee nuestro país, en la zona de Puerto Plata, a 140 kilómetros, sus aguas son sinónimo de exquisitez visual.

Es allí donde cada año, en la temporada de invierno, las encantadoras ballenas jorobadas se reúnen para parir algunas, y otras para procrear con los machos que prueben sus mejores destrezas y parir sus crías en aguas cálidas, someras y protegidas, antes de volver a migrar por miles de kilómetros hacia el Atlántico norte donde abunda su alimento.

En una expedición de 10 días, auspiciada por la Academia Thyssen-Bornemisza (TBA21academy.org), se pudo  observar muy de cerca los cambios positivos y negativos por los que atraviesa la zona, la cual fue denominada como área protegida en el 1986 y con ello se estableció un sinnúmero de regulaciones en favor de su conservación.

 Este banco de corales, está compuesto mayormente por una barrera y cabezos de coral “Cuernos de Alce” (Acroporapalmata), que lamentablemente en la década de los 80 fueron víctimas de una mortandad a nivel regional, de la cual aún no se recuperan.

 Mediante muestreos de la salud arrecifal con el protocolo Reef Check, se pudo observar que esta mortalidad alcanza hasta el 90% en la mayoría de la zona de la barrera arrecifal, y que más al centro del banco, las condiciones mejoran substancialmente.

También siguiendo ese mismo patrón, se pudo observar una intensa actividad pesquera en la zona de la barrera arrecifal, la cual, durante la expedición, consistía en al menos cuatro embarcaciones grandes de pesca, las cuales transportan en su interior decenas de yolas pequeñas, cargadas con dos buceadores de compresor, que armados de arpones y mucha destreza, permanecen pescando por algunas ocho horas seguidas al día, pescando de todo lo que se mueva, sea grande y se pueda comer. Pase pág 2