Basura sindicalizada

Eusebio Rivera Almodóvar

En Santo Domingo se observan enormes acumulaciones de desechos sólidos en las orillas de los ríos y el vergonzoso espectáculo de vertederos improvisados en calles, cañadas y muelles. Por suerte y premeditada estrategia, a los turistas no se les pasea por nuestros barrios “marginados” donde, juntamente con la grosera deficiencia de los ayuntamientos locales, la desidia colectiva y el deprimente comportamiento de los ciudadanos, se arrabalizan zonas con las que numerosos síndicos no han podido lidiar, aún usando la fuerza pública que los “sindicalistas” no respetan en atención a su “padrefamilismo” que los mueve a buscar el pan de sus hijos aunque tengan que regar basura por doquier. Contrariamente, en los residenciales de privilegiados con guardaespaldas, la recogida de desperdicios es programada y ejecutada religiosamente sin entorpecimiento de sindicatos de transportistas, buhoneros y taxistas, quienes no se atreven a chocar con los intereses de los poderosos que podrían quitarles los subsidios y otras prebendas, manteniendo un silencio cómplice en la acumulación antihigiénica de la basura “sindicalizada”, que yo bautizo así, porque los síndicos no pueden con ella y muchos sindicatos tienen bastante basura en su cúpula dirigencial que no tiene la menor idea de lo que es preservar el medio ambiente.
Una pregunta final sería: ¿Cómo es que los pobres producen tanta basura y los ricos siempre tienen sus áreas comunes impecables, como si fueran realmente tan pobres que no tienen nada que botar? Una respuesta provisional sería que los pobres, que siempre son mayoría, votan por síndicos que sólo sirven, con eficiencia y dedicación, a los ricos, llevándoles los recursos humanos y equipos necesarios para desaparecerles sus desechos con la más absoluta discreción.


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