Bien, pero hay que ir por más

No hay duda de que el Gobierno trabaja por mejorar el sistema educativo. Huelga entrar en detalles sobre ese esfuerzo, que está a la vista a través de los significativos cambios alcanzados desde 2013, cuando se empezó a invertir en educación el 4% del PIB. Se avanza para convertir los liceos en politécnicos y los adelantos tecnológicos implícitos en la República Digital deben significar un significativo impulso adicional a todo lo que se hace en pro de lograr una mejor educación, más incluyente y actualizada.
Un evento importante, que forma parte de lo que el presidente Danilo Medina denomina revolución educativa, ha sido la graduación de 13 mil técnicos efectuada recientemente por el INFOTEP. Esos jóvenes están ya preparados para insertarse en la vida productiva. La preparación técnica pone al alcance de estos jóvenes buenas expectativas de desarrollo, en un mercado laboral que cada vez demanda más mano de obra calificada.
Algunos de los graduados podrán destacarse impulsando iniciativas empresariales propias apoyados por los programas de asistencia a las mipyme. Pero hemos hecho poco énfasis en políticas de acceso al primer empleo que es la ayuda que necesitará la mayoría de estos recién graduados sin experiencia laboral previa. Debemos ir por más en ese aspecto de la revolución educativa.

¡A fiestar hasta que amanezca!

Desde hoy y hasta el 7 de enero próximo quedan levantadas las limitaciones de operación nocturna de los centros de diversión y expendio de bebidas alcohólicas. Es una gracia (¿o desgracia, tal vez?) con motivo de las fiestas navideñas. De principio, esta decisión trae endosado un reto para la seguridad de los ciudadanos, en razón de que más gente tendrá libertad de fiestar y beber hasta que amanezca, con la consabida pérdida de la cordura que de esto deviene.
Tal vez resulte útil que a cambio del levantamiento de esta restricción, se implanten medidas especiales que prohíban el porte y exhibición de armas de cualquier tipo en establecimientos públicos y aplicar todo el peso de la ley a quienes conduzcan vehículos de motor bajo los efectos del alcohol. Divertirse no debe tener costos lamentables.