Bosch el calumniado

Desde la urbe neoyorquina un 29 de marzo de 1883, apenas transcurridas dos semanas del fallecimiento en Londres de Carlos Marx, José Martí reportaba para el periódico argentino La Nación su histórico obituario acerca del defensor de la clase obrera mundial. Decía Martí: “Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto.

Como se puso del lado de los débiles, merece honor… Ved esta sala: la preside, rodeado de hojas, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones”.

El 16 de febrero de 1977 la editora Alfa y Omega ponía en circulación la edición dominicana de “Judas Iscariote, El Calumniado”, de la autoría de Juan Bosch. El libro fue publicado originalmente en Chile en el año 1955. Para la última versión Bosch comentaba: “Cuando los señores de la caverna política de este país se enteraron de que en alguna parte del mundo se había publicado un libro mío titulado Judas Iscariote, el Calumniado, se llenaron de júbilo porque dedujeron del título que ahí estaba la prueba de mi militancia comunista.

Se adelantaron un poco, porque mi conocimiento de Marx y Engels vino a darse por el año 1969, después de haberme instalado en París, y fue de ese conocimiento, no muy amplio, por cierto, de donde salió mi afiliación al marxismo”.

En el prólogo original, Juan Bosch se preguntaba: “¿Cómo se originó la acusación de traidor contra Judas? O mejor aún: ¿Por qué se originó? ¿Cómo se explica que durante dos mil años esa acusación haya sido aceptada sin un análisis serio? No sino una respuesta, y es que en esa acusación jugó papel importante un factor de índole política, usado instintivamente por todos aquellos que se lanzan a la conquista del poder, ya sea en una sociedad o en una organización. Cualquiera idea requiere ser divulgada en sentido positivo y en sentido negativo, si es que ha de ser impuesta.

Hay que crear acólitos que la defiendan, pero a la vez odien al enemigo de la organización. El amor une, pero no fa natiza; lo que fanatiza es el odio… No es culpa del autor que de los propios documentos en que se acusa por primera vez a Judas surja, al cabo de dos mil años, la verdad sobre la conducta del Iscariote.

La verdad resplandece aún en el fondo de una caverna y puede ser ignorada hoy y mañana sin que su naturaleza se transforme. Lo único que requiere la verdad para imponerse es ojos que la vean u oídos que la oigan”. Medio siglo después del golpe de Estado septembrino de 1963 surgen a modo de coro las plumas digitales de intelectuales cuyo oficio de calumniadores hace pico en la profundidad de la bajeza.

Francotiradores de la peor laya se empecinan en vender la imagen de un Bosch ruin, enajenado, incapaz y traidor, entre otros epítetos. Quizás tengamos que esperar otros dos mil años para que algún terrícola henchido de honestidad, seriedad y sabiduría se anime en digitar el esperado libro: “Bosch, El Calumniado”. No será sino hasta entonces cuando “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libre”.