Caída de Rousseff no dio respiro a un Brasil ahogado por crisis y corrupción

Suspended Brazilian President Dilma Rousseff waves goodbye after her impeachment trial at the Federal Senate in Brasilia, Brazil, Monday, Aug. 29, 2016. Rousseff's scheduled appearance during her impeachment trial is the culmination of a fight going back to late last year, when opponents in Congress presented a measure seeking to remove her from office. Her accusers say she hurt the economy with budget manipulations; she argues she did nothing wrong and is being targeted by corrupt lawmakers. (AP Photo/Eraldo Peres)
Suspended Brazilian President Dilma Rousseff waves goodbye after her impeachment trial at the Federal Senate in Brasilia, Brazil, Monday, Aug. 29, 2016. Rousseff's scheduled appearance during her impeachment trial is the culmination of a fight going back to late last year, when opponents in Congress presented a measure seeking to remove her from office. Her accusers say she hurt the economy with budget manipulations; she argues she did nothing wrong and is being targeted by corrupt lawmakers. (AP Photo/Eraldo Peres)

Río de Janeiro.– Ahogado por la crisis económica y la corrupción, Brasil vivió un año de convulsión política que no se resolvió con la destitución de Dilma Rousseff y que amenaza al nuevo gobierno, liderado por el conservador Michel Temer, cercado por los escándalos.

La recesión y las denuncias de corrupción que aceleraron el desplome del Partido de los Trabajadores (PT) después de 13 años en el poder se han acentuado en los últimos meses y buena parte de los brasileños no confía en Temer, según las últimas encuestas.

Los sondeos revelaron que más de un 60 por ciento de votantes apoyaría elecciones anticipadas, una cifra similar a la que arrojaban los sondeos antes de la caída de la expresidenta.

La de Rousseff fue la crónica de una destitución anunciada desde principios de año, cuando su aislamiento era evidente, la crisis económica elevaba la tensión social y la corrupción salpicaba a toda la clase política pero se cebaba en el PT.

Los Juegos Olímpicos retrasaron el proceso para no empañar la imagen del país, pero inmediatamente después, el 31 de agosto, el Congreso destituyó a la primera mujer que ocupó la Presidencia de Brasil y cerró de un portazo la “era PT”.

Michel Temer, que llegó al gobierno como vicepresidente de Rousseff al frente del poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más importante del país, asumió la Presidencia con un paquete de recortes para lanzar un guiño a los mercados y dispuesto a terminar el mandato, en enero de 2019.

Temer, de 75 años, se estrenó con polémica. Excluyó a mujeres y negros de su Gabinete y eliminó la cartera de Cultura. Las críticas le obligaron a rectificar.


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