Cajas navideñas, miserias vs crecimiento económico

Miles de dominicanos y dominicanas hemos visto en estos días las denigrantes escenas que reflejan rostros llorosos que desesperadamente mendigar una cajita del gobierno, con artículos comestibles que no alcanzan ni siquiera para tres días de alimentación.
Avergonzados nos debemos sentir los dominicanos cuando cada año suceden estas empobrecedoras actividades, que solo demuestran que el crecimiento económico no les ha tocado a ellos.
Pues cada cuatro años pasan gobiernos incapaces de mejorar los niveles de miserias que padecen miles de ciudadanos, que cada día ven sus sueños de cambios frustrados porque el crecimiento económico los excluye.
Siempre escuchamos a los adinerados, a los que se han enriquecido con el dinero del pueblo, a los que reciben sobornos millonarios esos que hoy quieren cubrir las miserias con cajitas navideñas.
Los dominicanos nos preguntamos ¿cuándo tendremos gobiernos que no propicie el clientelismo, las dádivas o algunas obra social como estandarte de buen gobierno?, y tratar de justificar alcanzar o merecer mantenerse en el poder.
Estamos conscientes que mientras más pobreza e ignorancia ciudadana la práctica clientelar es instrumento para ganar adeptos y elogios; tal como ha ocurrido en las últimas décadas.
Tal como quedó demostrado en las pasadas elecciones que se gastaron millones de pesos a costa de retener el poder, empobrecer y encarecer la calidad de vida de la población.
Pues se supone que un país que tenga un nivel de crecimiento de 7% del PBI deberá reflejarse en una mejoría significativa en sus ciudadanos, pero la realidad social no lo refleja así.
Tampoco lo reflejan los indicadores, el ahorro, el consumo ni el dinero en manos del público; ni mucho menos en los servicios de salud, transporte, energía eléctrica ni en salarios de las clases trabajadoras, lo que da a entender que el crecimiento se concentra en pocas manos.
Finalmente, sabemos que los gobiernos de países subdesarrollados e incapaces de general riqueza social, se mantendrán con programas clientelares.
En consecuencia, somos de opinión que esos programas especiales para fechas festivas, se hagan en base a un censo poblacional y que las distribuciones hagan por hogares bajo la administración y supervisión de las iglesias y juntas barriales; para así evitar maltratos de personas envejecientes, mujeres embarazadas y atropellamientos.
Aspiramos a que algún día tengamos gobernantes que faciliten que el crecimiento económico se convierta en desarrollo humano para todos los dominicanos y podamos expresar “Feliz Navidad y Próspero Ano Nuevo”.


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