Calles y avenidas
Prof. Mercedes Laura Aguiar

Discípula de Salomé Ureña, no solo fue una de las primeras maestras normales graduadas en el Instituto de Señoritas que dirigió y fundó la distinguida poetisa. Era activa luchadora por los derechos de la mujer, promotora cultural, difusora del Evangelio, escritora, filántropa y ardiente oradora que participó en la creación de numerosas instituciones feministas, religiosas, educativas.

Mercedes Laura Aguiar, a quien tardíamente se reconoció con una calle de Santo Domingo, sobresalió como una intelectual integral y sus discursos se imprimieron en cantidad de folletos quizá desaparecidos. Su ilustre nombre está asociado al de su insigne maestra y a los de las más genuinas representantes del magisterio de su época. Sus generaciones de alumnas se consideran excepcionales como extraordinaria era la inteligencia de Mercedes Laura, graduada a los 15 años, investida conforme al sistema racional de enseñanza implantado en el país por el sabio puertorriqueño Eugenio María de Hostos.

Inició la enseñanza en el centro escolar del que egresó el 17 de abril de 1887, permaneciendo en él hasta que la grave enfermedad de su fundadora obligó a su clausura en 1893. Pero el enaltecedor trabajo de la señorita Aguiar continuó bajo la dirección de sus eminentes condiscípulas Eva María y Luisa Ozema Pellerano. Las otras compañeras de estudio y promoción de Mercedes Laura fueron Ana Josefa Puello, Leonor Feltz, Altagracia Henríquez y Catalina Pou, todas pioneras de la educación en República Dominicana, celebradas por la osadía de estudiar y ejercer una labor entonces reservada al sexo masculino.

La inquieta filósofa no limitó su vida a las aulas, desde y fuera de clases combatió con ardor la ocupación norteamericana de 1916 integrada a la Asociación Patriótica de Damas. Las acciones de bien social las canalizó a través de La Amiga de la Niñez y otras sociedades de la que fue presidenta.

Semblanza.  Se ha escrito mucho sobre las actividades públicas de la ejemplar y versátil maestra pero poco en torno a su historia personal. Las fotos que ilustran este trabajo son reproducciones de la  crónica que anunció su muerte y de un artículo que publicó Gisela Mejía de Espaillat. Parece que Mercedes Laura no se casó ni dejó descendencia pues en la dolida esquela aparecen como deudos sus sobrinos Pura viuda Aguiar, Flérida Soto, Josefa Consuelo, Francisco Enrique, Eduardo y Salvador Aguiar. No fue posible obtener los nombres de los padres de la educadora.

Nació en Santo Domingo el 16 de febrero de 1872. Sus escritos se publicaron en La crónica, El eco de la opinión, Listín Diario, Letras y Ciencias, La Cuna de América y La Revista Literaria.

Mejía de Espaillat consigna que “debido a la modestia y humildad de Mercedes Laura, la mayoría de sus trabajos literarios se perdieron”. Sin embargo, agrega que “una de sus discípulas que tanto la amaban, Adolfina Henríquez de Smith, recopiló muchos de ellos y los organizó en un libro mimeografiado”. Entre estos cita: “Meseniana”, “Rasgos de la vida de Luisa Ozema Pellerano de Henríquez” y la ponencia que presentó en el Primer Congreso Femenino Dominicano, celebrado en 1942. Mercedes Laura fue delegada por el Distrito Nacional. Su exposición se tituló: “Leyendas Nacionales” y según Julio Jaime Julia “logró una cerrada ovación de las asambleístas”.

Julia hace en “Haz de luces” una relación de las organizaciones a las que perteneció, algunas de las cuales fundó: Sociedad Patriótica Rosa Duarte, Junta Patriótica de Damas, Club Nosotras, Acción Feminista Dominicana.

La educadora recibió en vida elocuentes homenajes de reconocimiento. Con motivo de sus 50 años de investidura la Secretaría de Educación celebró un acto conmemorativo en 1937; en 1944 el Gobierno la condecoró con la Medalla de Honor de Educación, Clase de oro; las escuelas Normal Salomé Ureña y Primaria de Niñas Estados Unidos de América le dedicaron sendos actos el Día de la Mujer de las Américas al igual que el Consejo Nacional de Mujeres, el Día del Maestro.

En 1950 la Unión de Mujeres Americanas la escogió como Símbolo del Magisterio de la República Dominicana.

La señorita Aguiar fue además Socia de Honor de la Sociedad Literaria Alegría, de Venezuela; de la Asociación Cultural Católica Ábside, de la Unión Femenina Iberoamericana y del Consejo Nacional de Mujeres.

Dolencia cardíaca.  Desde 1950 la “dulce y afable” maestra que por su sabiduría y carácter “ganó el aprecio de cuantos tuvieron oportunidad de conocerla”, comenzó a padecer serias dolencias cardíacas que la llevaron a la muerte “una triste y fría mañana de Año Nuevo, el uno de enero de 1958.

El sepelio se efectuó por la  tarde y las honras fúnebres tuvieron lugar en la iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes, donde estuvo en capilla ardiente. Sus discípulas hicieron guardia de honor junto al féretro. El padre Atanasio C. de Vega estuvo a cargo de los oficios religiosos y elogió en la homilía las virtudes de la abnegada profesora.

Inmensa cantidad de coronas y ramos fueron dedicados a la inolvidable maestra por la Secretaría de Educación, las Hijas de La Altagracia, el Instituto Escuela, la Junta Pro Mausoleo, el Consejo Nacional de Mujeres, Amada Nivar de Pittaluga; Piruja, Merceditas, Nené y Eduardo, Instituto de Señoritas Salomé Ureña, Amiga de la Niñez, y otra significativa cantidad de discípulas e instituciones.

La calle
Las profesoras Urania y Argentina Montás solicitaron al expresidente Balaguer que una calle de Santo Domingo llevase el nombre de la ilustre maestra y la petición fue complacida a través de comunicaciones intercambiadas en octubre y noviembre de 1971.

Las Montás ponderaron la abnegación, inteligencia y afabilidad de la más joven graduada de Salomé, que según ellas “ocupó un sitial de preferencia entre los intelectuales del país”.

Se decidió entonces que “una calle del Barrio de los Maestros” –hoy Mirador Sur- llevase el nombre de “Mercedes Laura Aguiar”. Es paralela a la avenida Rómulo Betancourt y muere en la avenida “Presidente Antonio Guzmán Fernández” (Privada).