¿Cambiar o re-diseñar la democracia?

Tarde o temprano, pero siempre, los dominicanos nos sumamos a los cambios políticos y sociales en el mundo, aunque, en ocasiones, algunas transformaciones nos pasan por arriba, como la globalización, o nos pasan por debajo, como el socialismo; una, porque nos la presentan en 3D fantasiosa y el otro porque los políticos tienen terror a ser desenmascarados.

La democracia la hemos vivido en casi todas sus subdivisiones, incluidas las folklóricas: Hemos elegido a los más ricos (plutocracia), a los más capacitados e intelectuales (meritocracia y tecnocracia), a los de la clase alta y famosos (aristocracia) y en la moderna “partidocracia” hemos pasado por la “geronto-cracia y dedo-cracia” de Balaguer, la “burro-cracia” de ustedes saben quién y finalmente por la “corrupto-cracia” donde un grupo de delincuentes encorbatados se aprovecha de la partidocracia para expoliar y explotar al pueblo.

Recordemos que un expresidente dominicano concedió un número escandaloso de exoneraciones para vehículos de motor y se afirmó que con eso “democratizaba” las exoneraciones, como si una práctica corrupta repartida entre muchos (“el pueblo”) quedara “santificada” porque se multiplicó.

La diputada Minou Tavárez Mirabal renunció a su partido alegando falta de democracia interna, pequeña muestra de lo que ocurre en toda la nación, pues las denuncias no transforman la corrupta democracia sino que la desnudan, como prostituta, haciéndola más apetecible para los depravados.

La democracia ha devenido en un sistema que algunos califican como “la mejor forma de robar inventada por el hombre”. ¿Cuál sistema puede sustituirla sin ser un paso hacia atrás? Mi idea tonta es que retrocedamos en el nombre y avancemos en la ejecución: Aboguemos por una “dictadura de la ley”.


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