Camión de Prim Ramírez iba escoltado por la muerte

Miguel Ángel Ramírez Alcántara se hizo enemigo de Trujillo desde el mismo 1930. En el 1947 en la “Concentración de Cayo Confites”, Miguel Ángel fue el comandante del “Batallón José María Cabral”. Más hacia delante era el propietario del barco llamado “El Quetzal”, que transportaba madera de Guatemala hacia Cuba. Barco secuestrado en alta mar, merced a una acción pirática “hija de la metodología facinerosa de “El Jefe”.

Miguel Ángel tenía una hermana de nombre Cristiana residente en Nueva York, asazmente señalada como enemiga jurada del “ilustre jefe”. Y aquí en San Juan de la Maguana residía su hermano Víctor Manuel Ramírez Alcántara, al que llamaban “Prim”. Este honesto ciudadano en un camión de su propiedad a la Capital traía frutos y de aquí a San Juan transportaba provisiones para el comercio de allá. En el 1950 el camión de Prim viajaba escoltado por la muerte. Un día fatal ese camión que por placa tenía la chapa número “9754”, en el Escuadrón de Caballería le ordenaron parada y le pidieron cortésmente al propietario que llevara hasta el puente de Nizao… a unos soldados.

De la Capital habían salido ocho personas que eran: Prim, el chofer Juan Rosario y otro chofer apodado “Califón”, estos tres viajaban en la cabina y en la cama montaban tres peones a quienes les decían “los cibaeños”, también iban el vendedor de pollos y gallinas Zenón Alcántara y una mujer conocida por el diminutivo de “La Cosita”.

Cuando salieron del Escuadrón de Caballería los rebasó un jeep comando. Llegaron al puente de Nizao, lo cruzaron; pero más hacia delante el vehículo “comando” estaba detenido con los soldados desmontados, los cuales “conminaron” la “parada”. Prim entonces les dijo a sus acompañantes: “¡Esta es una emboscada!”

Entre los que integraban el grupo que interrumpía la marcha del camión, se encontraban “estas filigranas” del deber correctamente siempre cumplido: F. Fiallo, J. M. Alcántara S. y J. Almánzar.

El vehículo que viajaba “escoltado por la muerte”… fue encañonado. Prim Ramírez que era hombre musculoso, atlético y sin miedo, fue el primero en tirarse del camión. En seguida la voz atiplada de Fiallo le preguntó: “¿Tú me conoces?”. De inmediato la respuesta tajante y sin miedo de Prim, fue: “¡Como no te voy a conocer asesino. Así es como ustedes matan a los hombres machos”. Prim había visto a los acompañantes de Fiallo provistos de garrotes. Y le dio un tremendo golpetazo al feroz esbirro, que lo hizo rodar por el suelo. Y le arrebató el garrote a uno de los sayones. Y se enfrentó a garrotazos con el grupo. Fiallo se recuperó y ordenó que lo liquidaran a tiros.

A Prim lo asesinaron, lo desaparecieron y sus restos no aparecieron nunca.

Los atroces protagonistas de esta macabra página de nuestra turbulenta historia se alistaron para emprender una macabra marcha hacia el histórico precipicio de “El Número”. El camión fue empujado hacia el abismo; pero detenido resultó por unos tocones.

El chofer Juan Rosario quedó vivo, lo llevaron al hospital de Baní, donde pudo hacer el relato de lo ocurrido. Y al chofer Juan Rosario… de orden superior también lo asesinaron. Estos sucesos ocurrieron entre el día primero y el segundo día del mes de junio del 1950.