Carlos Ascuasiati In memoriam (1934-2017)

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Sin dobleces, coherente con su estilo de pensamiento y vida hasta el final, incorruptible, sin rendirse a las apetencias delpoder y el dinero. En la etapa final de la vida, retirado, fue capaz de emprender con voluntad y esmero para ganar el sustento, y encarar con coraje los embates que la vida le deparó con estoicismo.
Economista, planificador, profesor investigador, político comprometido con los ideales de la utopía revolucionaria, solidario con las causas de los desvalidos, y de los mejores intereses de la nación, asumió un rol en las horas decisivas de la epopeya de la Guerra Patria. Expositor brillante, maestro de generaciones, con una impronta marcada para siempre en el Olimpo del análisis de la economía y la planificación económica y social.
Nació en el seno de una familia acomodada en los inicios de la dictadura (1934) y a la muerte del tirano con 27 años de edad se enroló con aquella generación que ofrendó sus vidas por la construcción de una sociedad democrática, donde reinara la justicia y la equidad social, luego de una larga tiranía despótica.
Con la energía que nace de la vocación y el compromiso, asumió la formación, y más tarde el liderazgo dentro de la Oficina Nacional de Planificación, (ONAPLAN) donde una élite de expertos de las Naciones Unidas, la Comisión Económica y Social para América Latina, el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social contribuyeron a la formación de la Junta Nacional de Planificación Económica y Social que sirvió de base a la estructuración definitiva de la misma.
Dentro de esta Oficina Nacional de Planificación alcanzó la cúspide de la arquitectura institucional, asumiendo la Subdirección y en los hechos el liderato técnico de la misma. Con las ideas y concepciones más avanzadas de la época de la corriente del estructuralismo latinoamericano, contribuyó a que el pensamiento abstracto se concretara en las dimensiones más específicas de la formación económica y social dominicana.
En la década sesenta fue a Chile a formarse como planificador económico y social, en aquella especialidad prestigiosa en el mundo académico, de ese momento histórico particular. Armado y enriquecido por esta experiencia se desarrolló como un destacado pensador y economista heterodoxo, que hizo suyas las ideas más avanzadas del continente latinoamericano encabezadas por Raúl Prebisch, a partir de la ruptura que implicó el pensamiento Keynesiano, una de las bases de donde surgió el estructuralismo latinoamericano a contracorriente del pensamiento ortodoxo dominante.
El método del estructuralismo latinoamericano toma especialmente en cuenta las características reales de las situaciones que se analizan, incluidos sus antecedentes históricos relevantes, por oposición a practicar el análisis partiendo de un conjunto de postulados generales y abstractos cuya aplicabilidad se presume independiente del lugar, la época y la historia.
Ascuaciati fue pionero en el manejo del modelo de Dudley Seers, el esquema teórico y analítico con que abordó los vericuetos de la economía del desarrollo, siguiendo los pasos que enunciaron los primeros teóricos, algunos de los denominados “Pioneros del desarrollo” Hirschman, Dudley Seers y Gerald M. Meier, entre otros. Este desarrollo no supondría sino una contrastación de lo que Hirschman denominaría el “rechazo a la tesis monoeconómica” como una de las dos ideas centrales (junto con la “aceptación de la tesis del beneficio mutuo”) con las que situarían a la economía del desarrollo dentro de las distintas corrientes de la ciencia económica en arreglo a Ricardo Molero.
En este abordaje teórico y metodológico el fenómeno histórico del subdesarrollo no podría ser explicado a partir de las teorías clásica y neoclásica, lo cual llevaría a negar la posibilidad de su aplicación estricta para caracterizar el proceso. Por el contrario, la citada dialéctica habría tenido como corolario la necesaria aparición de una lógica particular del estudio de los mecanismos económicos que habrían originado y perpetuarían dicha particularidad estructural, así como, de la formulación de estrategias y políticas de desarrollo alternativas, con el objetivo último de reproducir en dichas economías un proceso de acumulación propio.
En este discurrir teórico y metodológico con tesón e inteligencia asumió el liderazgo del legado de las obras fundacionales “Las Bases del Desarrollo Nacional” (el libro Verde) y la “Plataforma Económica y Social (El libro Blanco); y jugó un rol de primera línea en el llamado Plandes 9: “La Evolución de la Economía Dominicana 1950-1970”, que dio paso a su emblemática obra “Diez años de Economía Dominicana”. Editora Taller 1972.
Pionero en el pensamiento económico y social, apenas había sido publicada “Composición Social Dominicana” de Juan Bosch en 1971, y el libro de José Cordero Mitchell, brillante ensayo de la economía trujillista. Asumió con una originalidad propia la compresión y el funcionamiento de la economía dominicana con apego estricto a las estadísticas económicas y sociales, e hizo un aporte al análisis concreto del caso dominicano.
Carlos Ascuaciati dejó una impronta y un legado en el quehacer económico y social, reconocido y respetado por todos los académicos de diferente signo y orientación, algo muy destacable entre economistas. Miembro de número de la Academia de Ciencias, en la Comisión de Economía que dirigía el Padre José Luis Alemán; luego de que saliera el Informe Económico Anual de 1975 (PLANDES 25), formó parte del equipo de la Academia de Ciencias que publicó tres libros: Economía Dominicana 1975, 1976 y 1977, ilustrados con diferentes colores.
El joven Ascuaciati incursionó en política en 1962, luego de la muerte de Trujillo, cuando se incorporó al Partido Socialista Popular (PSP), entidad que posteriormente cambió al nombre de Partido Comunista Dominicano. Ya en el ocaso de la vida, junto a otros dirigentes contribuyó a forjar el partido Fuerza de la Revolución, y animó la idea de la necesidad de crear una escuela de cuadros abierta a todo el pensamiento contestatario sin exclusiones.
Con un discurso nunca apegado a los dogmas estereotipados de la ortodoxia manualesca de los libros soviéticos, nunca anclado en estas expresiones vacías de contenido histórico, con el vuelo limpio y libertario de un pensamiento crítico, pero afirmado en la realidad concreta, alejado de los enfoques generalizantes sin contenido científico.
En la hora de la Patria, durante la Revolución de 1965, participó activamente en la Comisión Militar; y puso al servicio de la causa esa creatividad que le caracterizaba, en el diseño de las tanquetas que se usaron para repeler al invasor extranjero, quizás uno de sus trabajos más ingeniosos como ingeniero.
Como académico consagrado la discursiva en el aula, y en los espacios donde intervenía era iluminador, de gracia sugerente y clara exposición brillante. En el desarrollo de la materia Economía Dominicana I y II, cada tema respondía a un contenido propio, el cual se transformaba en una discusión esencial. Innovador y didáctico, fue de los primeros en llevar un proyector de transparencias al aula, con los cuadros y gráficas de referencia.
Sentó cátedra en la compresión de la economía dominicana, trayendo todo el laboratorio de investigación surgido en la ONAPLAN mítica ala que contribuyó a crear, y luego se dedicó a actualizar sus contenidos hacia nuevos estadios de desarrollo. En este accionar se convirtió en una guía de futuros investigadores en el campo económico y social, en donde no solo se encontraban los economistas de término, sino los sociólogos, historiadores y politólogos.
La expresión gestual, teatral, era inspiradora y cautivante, de pronto el auditorio quedaba suspendido en la lógica explicativa de su discurso, analítico, mágico e inspirador. De donde se suscitaban las discusiones sugerentes siempre abiertas y plurales.
Comprometido con las causas sociales de los desprotegidos de la tierra, educado, valiente, siempre con una sonrisa a flor de labios. Laureado a unanimidad con el premio José Cordero Mitchell, estará en el pensamiento, la mente y los corazones de varias generaciones a quienes tocó con su voluntad, fina inteligencia y elegancia sin igual.
Merecedor de un homenaje de luto colectivo, se ha ido de la vida terrenal, pero su legado quedará marcado para siempre en la República que tanto amó. Estará en el Parnaso del pensamiento económico junto a José Cordero Mitchell y el padre José Luis Alemán, entre otros.

Santo Domingo, D. N.
14 de octubre de 2017


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