Carlos Gómez no le teme a que le hagan pruebas

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El jardinero dominicano Carlos Gómez no tiene problemas con ser sometido a cuantas pruebas de dopaje sea necesario pues él dice saber que está “totalmente limpio”.
Sin embargo, el nativo de Santiago de los Caballeros duda que el proceso sea “aleatorio” como indica el programa antidopaje y exige a Grandes Ligas que le dé una explicación de la forma en que se selecciona a los jugadores para las pruebas.
“Cuando tengo la razón no me quedo callado. Los otros no quieren hablar. Nosotros los peloteros queremos saber cuál es el sistema para elegirnos para el dopaje”, dijo Gómez al ser entrevistado en el programa Grandes en los Deportes, que se produce por la emisora Escándalo 102.5 FM de lunes a viernes de 12:00 a 2:00 de la tarde.
Gómez dice que ha sido sometido a siete pruebas de dopaje en lo que va de la temporada y que la semana pasada tuvo que dar dos muestras para ser analizadas en un período de apenas cuatro días.
“Exigimos y nos merecemos saber cómo es que nos hacen la elección” (para el dopaje), comentó.
En dos vídeos separados en su cuenta de Instagram, Gómez externó la queja y recibió una respuesta de la oficina del comisionado en la que le explicaban la forma en que se escogen los peloteros a ser examinados.
“Esos son solo palabras, que no me dicen a mí exactamente lo que estoy preguntando”, indicó.
Esta temporada cuatro peloteros han arrojado positivo a dopaje y los cuatro suspendidos por 80 partidos son dominicanos.
La queja de Gómez sugiere que Grandes Ligas está sometiendo a los peloteros dominicanos a más pruebas de dopaje que a otros jugadores.
De ser cierto, algo no muy fácil de demostrar, se estaría incurriendo en perfil racial o “racial profiling”, algo que está prohibido por la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza un trato igualitario ante la ley para todo individuo.
Gómez dijo no temer repercusiones de las Grandes Ligas por expresar su opinión y aseguró que si tiene que dejar el juego, no tendría problema alguno.
“Yo soy de Puñal, donde las balas me caían en el plato de comer, así que yo no le temo a nadie. Tengo 15 años en Grandes Ligas haciendo mi trabajo; solo quiero que las cosas estén claras”, dijo.