CARTA ABIERTA DESDE SANTA BÁRBARA, CIUDAD COLONIAL , AL ARQ. DON EUGENIO PÉREZ MONTÁS, PERSISTEN LOS PIONEROS…

Portada del libro Basilica Catedral de Santo Domingo.

Omnis Virtus moralis debet esse prudens (*)
EPÍSTOLA 1 :
CUANDO SANTO TOMAS BEBE DE AVERROES, FUENTE DE ECUMENISMO.

Apreciado Arquitecto Pérez Montás.
Hace cierto tiempo hablamos de este libro. Hubo promesas a raudales.
Cuando le escribo, un aroma fascinante y Tomista, invade el papirus, especialmente cuando con sinceridad Santo Tomás de Aquino recordaba a Averroes a quien admiraba y negaba al mismo tiempo, a pesar de su prudencia usted debe reconocerme que cunde hoy una cierta temeridad al hombre de un libro, para Santo Tomás aquello era un gran peligro.
¿Podría imaginar el genio teologal de Roccasseca lo que hoy vivimos cuando ni siquiera se admite la lectura de un libro, uno solito?…
EPÍSTOLA 2:
CUANDO INVENTAR UNA BIENAL DEL CARIBE ERA LOCURA
Y DISCUSIÓN AT INFINITUM.
Recuerdo aquellas largas reuniones en el Museo de Arte Moderno, significó aquí riqueza de contenidos, no cronología , cuando el entusiasmo y la ansiedad para inventar Bienales del Caribe eran de locuras y felicidad.
Mostró entonces un pensamiento amplio, dispuesto a jugársela por nosotros, aquella banda estética cuyo motor creativo era respetado y al mismo tiempo vigilado por Porfirio Herrera, cuyas travesuras en espíritu no estaban lejos de las nuestras, nosotros no guardábamos formas, había que hacer las cosas sin burocracia, porque estábamos convencidos, de que más allá de aquel balaguerismo blandido por quienes creían en el anciano estadista (King Lear de Shakespeare, leído de cabo a rabo, para comprender en la senectud, que nunca tendría en el agobio del poder, una Cordelia), había un puente de conocimiento y lucidez que respetaba ideas ajenas. Frank Marino Hernández y usted dieron muestra entonces de tolerancia y respeto, frente a ese pelotón díscolo, naif , que estaba dispuesto a todo por el arte, a todo por República Dominicana.
Había una visión de lo que trascendía, arquitecto Pérez Montás.
Discurría el tiempo, se hacían las cosas, las discutíamos, el debate era apasionado, al rojo vivo que se dice. Peralta, no aquel dictador del Recurso del Método, la adaptación de Miguel Littin de don Alejo Carpentier, no, me refiero a Abil Peralta, que en torno a la mesa y sentado junto Orlando Minicucci, se ahogaba en la voz , tono menor, se entendía que estaba de acuerdo y manoteaba y hacía tris con los dedos… Aquello era interminable, pero la Bienal del Caribe surgió: Eduardo Fiallo, Amable López Meléndez, Orlando Minicucci, Porfirio Herrera, Abil Peralta y Carlos Francisco Elías.
Queríamos un país que se entendiera con el Caribe vía el arte primero y lo intentamos, pero sabíamos que era una estrategia a largo plazo, en favor del país.
Usted y Don Frank lo entendieron con profunda certeza, se ilusionaron, nos ilusionaron…
EPÍSTOLA 3:
ENTRE EL SUPLICIO INTRAMURANO Y LAS MEJORES MEMORIAS DE LA ASOCIACION DOMINICANA DE CRÍTICOS DE ARTE (RIP)…
Pero claro, lo olvidaba: la estación de pioneros ha perecido bajo la patana ignorante del estiércol vil, vestido de oropel y amputado de cerebro.
No vivimos tiempos para recordar pioneros, a usted mejor que a nadie habrá que recordárselo, porque basta mirar la Ciudad Colonial y el espejismo teórico que los habitantes de allí vivimos, cuando cada nuevo “genio de España” viene con cuadernillo para hacer creer que anota deseos de habitantes intramuranos, y usted erguido, con parsimonia, reflejado el sol inoportuno, en sus lentes de aumento en tomos utilizados, apenas en voce bassa, susurra por dentro lo que el conocimiento por instinto ordena, mirar y reflexionar, dejar la estela con la frente hacia delante…
Los nuevos protagonistas improvisan, los pioneros se recogen, sin abatimiento, a discresión, inflamado pecho que en la humildad, generaciones observaron.
Porque un buen maestro, lo atestiguan con pasión y nostalgias ellas y ellos en la adultez de lo aprendido, mora siempre en generaciones, siempre.
Y para que el perfil apenas llegue a su final, aquellos debates de la Asociación Dominicana de Críticos de Arte, depurada a la fuerza hoy como en los mejores tiempos del SIM de Trujillo, vaya mezcla arquitecto, vaya atrevimiento ignaro con cara de vergüenza ajena. Pero antes, cuando los debates de los premios eran ciertos, cuando dar un premio no era contubernio de amiguitos y amiguitas sociales, diletantes de aposentos y limonadas en vasos de crepé, sus opiniones eran un portento esperado. Encendido el debate franco, democrático lejos de toda autocracia seudo estética (Por cierto: exquisito invento del atraso dominicano del siglo XXI), era un deleite escucharle plantear posiciones que eran de justicia y transparencia. Otra vez el debate era fuego puro, había ese humor sano que solo las ideas en respeto producen, esas que también generaban calor humano y camaradería… Arquitecto, trizas, trizas, solo trizas.

Por todos estos bellos recuerdos y muchos más, le escribo para decirle que mi promesa del libro aquel, se la he podido cumplir al fin.

ULTIMA EPÍSTOLA:

BASÍLICA CATEDRAL DE SANTO DOMINGO: El VALOR EN EL TIEMPO DE UNA OBRA.
Más de 500 páginas, a todo color. Terminada de editar en Amigos del Hogar, hacia el 2011.
Me dirijo a usted como miembro esencial del Comité Editorial, cuyos otros dos miembros fueron José Chez Checo y el arquitecto Esteban Prieto, mención de rigor…
Quien primera vez me habló del proceso de la obra fue usted.
Era una vieja tarde de agosto encuentro casual y de modo ameno, me explicó.
Discurrimos sobre el tema de los Museos Sacros, su importancia, le argumenté que el libro sería entonces una suerte pregráfica del Museo de la Catedral, en cierta manera todo dependería de su puesta en página.
Cinco partes componen el libro:

– Primera Parte:
Historia
– Segunda Parte
Arquitectura de la Catedral
– Tercera Parte
Restauración
– Cuarta Parte
La Catedral, su polígono y sus colecciones de Arte
– Quinta Parte
Marco histórico de la Catedral Metropolitana 1504-2011
Visto el contenido y la terminación del libro, no cabe duda alguna del estricto acabado corpus de su contenido donde José Luis Sáez, fray Vicente Rubio. OP, María Ugarte, Mirna Guerrero Villalona, Soraya E. Pérez Gautier, Carlos Esteban Deive, Virginia Flores Sasso, entre otros distinguidos autores, en ensayos magníficos edifican con erudición sobre el tema de la Catedral.

Apreciado arquitecto, el espacio me compele a despedirme. No lo haré sin antes advertirle que San Mateo tenía una cierta idea de la luz (al citar números pido a ludópatas abstenerse porque son números de versículos: 6, 22-23 ): Los ojos son la lámpara del cuerpo, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo tendrá luz, pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en las tinieblas.
Creo que del famoso libro que me habló alguna vez, lo que queda es llamarada de luz, monumento a una obra que al margen de confesiones o credo, es de todos y todas…

Le pido excusas por la tardanza y las licencias de arriba, pero usted bien me conoce y eran inevitables. Gracias por su tolerancia de siempre, porque, arquitecto, el epígrafe es su vivo retrato. (CFE)
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(*) Cada virtud moral debe ser prudente.

Toda virtud moral debe ser prudente


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