Catedrático ve pesimista panorama de los medios de comunicación;

Catedrático Menahem

La primera visita a República Dominicana del eminente catedrático Menahem Blondheim, director del Instituto Truman de Investigación para el Avance de la Paz de la Universidad Hebrea de Jerusalén, está llena de sentimientos encontrados.
Por un lado, está feliz de conocer el país que hizo historia, y los judíos israelitas como él toman muy en serio la historia, al darle refugio a sus compueblanos cuando eran perseguidos por los nazis. Pero, al mismo tiempo, el estudioso de las tecnologías de la comunicación y su impacto en los medios, lamenta no traer noticias halagüeñas para quienes aman el periodismo tradicional.
“El periodismo está enfrentando desafíos muy serios, y no solo los periódicos, el periodismo en su integridad total”, advierte cuando, aprovechando su presencia en el país, invitado por el Centro Internacional de Altos Estudios de la Universidad APEC, le pedimos su opinión sobre el devenir de la comunicación.
A seguidas, mostrándose cercano y accesible, contrario a lo que se podría pensar por su gran currículo y su clásico traje negro, agrega que el periodismo siempre ha enfrentado desafíos tecnológicos, y cita como ejemplo la aparición del telégrafo, que conllevó a temer la desaparición de los diarios.
No obstante, como no todo el mundo tenía acceso a los nuevos aparatos, los periódicos los integraron a su dinámica, haciéndose dueños de los telégrafos y de las noticias a la vez. Lo mismo pasó con el linotipo y numerosas formas de tecnologías que vinieron después, que más bien terminaron ayudando la prensa a sobrevivir en el siglo 21.
Sin embargo, el doctor Menahem explica que el caso de ahora es diferente, por eso, sin cortapisas, confiesa que no está nada optimista con los cambios tecnológicos actuales porque no tiene garantía de que los periódicos sobrevivan, como sucedió en el pasado.
Los principales retos. Las preocupaciones del catedrático abarcan dos grandes aspectos. El primero es la calidad informativa. Investigaciones que ha hecho revelan que ya los periódicos o los canales de televisión serios, no son la única o más importante fuente noticiosa, sino que hoy día muchas personas, sobre todo jóvenes, leen noticias de medios sociales como Twitter y Snapchat, que a su juicio carecen de profundidad y se limitan a replicar declaraciones.
“Los jóvenes obtienen sus noticias en Internet, no importa el medio, y apenas usan dos minutos para informarse. ¿Cómo podrían entender, de manera profunda, un ambiente político e ideológico en dos minutos? Mas si son medios como, por ejemplo, Snapchat, donde luego la publicación desaparece?”, se pregunta contrariado.
Prosigue con el principal reto de la industria de los medios de comunicación ante los cambios tecnológicos: la sostenibilidad económica, que considera imposible porque el público no quiere pagar las ediciones impresas, pero tampoco las digitales.
“Tener un periódico cuesta, y si la gente no compra los periódicos, y nosotros estamos descubriendo cada vez más que no van a comprar contenidos en línea, estos van a desaparecer. Pagan solo por música, películas y juegos, pero no están dispuestos a pagar por los periódicos y si ellos no pagan, van a desaparecer”, sentencia con notable tristeza.
Agrega que los efectos se ven ya: el declive de los medios está causando que cada vez sean más pequeños y tengan menos dinero para buenos reportajes y críticas, lo que merma la calidad informativa.
Todos estamos en problemas. Pero no solo la industria periodística está en problemas ante el impacto tecnológico. El doctor Menahem señala que la democracia también está retada ante fenómenos como las Fake News o noticias falsas que, ante la ausencia del periodismo y su valor agregado de análisis y perspectiva de los hechos, se convierten en las verdades de muchas personas.
“Existe una verdadera amenaza de que la sociedad se desintegre. En Estados Unidos, por ejemplo, los seguidores del presidente Donald Trump no hablan con los liberales. Ellos viven en mundos diferentes. Y si tú no tienes políticas comunes, si no tienes una esfera donde puedas cambiar tus opiniones o modificarla un poco y encontrar compromisos, todo lo que queda es apatía para nuestros oídos, o las tensiones sociales, lo que es peligroso porque puede venir una dictadura, y la gente “dura” puede entrar dizque con soluciones simples”, apunta el experto.
Un panorama similar ve en Europa con el resurgimiento de los progresistas en la izquierda y los que son más conservadores.
De todo esto lo que más le preocupa es que cada vez hay menos terreno para el entendimiento, y lo atribuye a la posibilidad de que cuando la gente se informa en las redes sociales, mediante inteligencia artificial, determinan no solo sus gustos, para mandarle publicidad relativa, sino también sus pareceres, para mandarle solo información que se ajuste a su visión sobre el mundo.
“Así que nunca tienes al contrincante, de modo que no hay discusión, no hay una esfera pública donde las opiniones se negocien, donde tú entiendas al otro lado, para moderar. Ahora lo único que tú oyes es lo que tú crees y está siendo ampliado en una caja de resonancia. A eso le llamamos nosotros la exposición selectiva, lo que hace difícil que haya un diálogo dentro de la sociedad sobre los temas”, explica Menahem.
La cara positiva de la moneda. Aunque él insiste en que le gusta estar optimista y apostar a que se encontrarán las soluciones, el panorama expuesto hasta ahora es muy desalentador, por lo que le imploramos nos plantee también algunos elementos positivos de todos estos cambios.
Remarca su amplia sonrisa y de manera inmediata responde que lo positivo es que podemos entender mejor al público, gracias a la combinación de que se expresa a través de las redes sociales y también a los instrumentos de inteligencia artificial que se han introducido, que ayudan a tener un mayor conocimiento de lo que está pasando en el mundo.
Eso influye también en la política, apuntamos. Al respecto, el investigador señala que ahora la política llega a más personas y hay más participación porque en lugar de olvidarse de eso, la gente expresa, en las redes sociales, me gusta esto o no me gusta.
Pero esto no lleva al doctor Menahem a sobredimensionar las redes sociales ni el periodismo ciudadano, porque si bien reconoce su potencial, todavía echa de menos la profundidad, sine qua non de los medios tradicionales.
“El valor agregado del periódico es la integración, no solo ve los árboles, sino el bosque completo. Esto es una función crucial, y nuestra generación sabe eso, pero, ¿Lo saben los jóvenes? ¿Podrán ellos tener este mismo conocimiento? Vuelvo y digo, el equilibrio es importante: tener buena opinión balanceada a nivel editorial. ¿Se enterarán ellos que no están recibiendo esto, sino que lo único que están recibiendo son artículos que alimentan sus creencias?”, reflexiona.
La luz en el camino. ¿Cómo salir entonces adelante, transformando esta crisis en una gran oportunidad para los medios, la sociedad y la democracia que tanto ameritan calidad informativa?, le planteamos como última pregunta.
Nueva vez la respuesta no se hizo esperar, indica que este es un problema de la sociedad civil, de la sociedad colectiva y que la solución tenemos que buscarla entre todos. Tenemos que investigar, tratar nuevas ideas, hacer más y más investigación y consultorías con expertos en alta tecnología.
Agrega que, por ahora, la prensa principal puede sobrevivir, por ejemplo, sirviendo a la comunidad de APEC, o a la generación más vieja, pero que tenemos que asegurarnos de que las generaciones más jóvenes y la gente menos acaudalada, tengan el mismo acceso.
“Tenemos que experimentar, tenemos que ensayar y tenemos que monitorear, porque pueden haber nuevas formas en este ambiente”, concluye. Ciertamente, encontrarlas, ¡Es el gran reto!