Celebran centenario de Manuel Corripio

JUAN M. RAMIREZ
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El amor al trabajo, al prójimo,  la entrega, la lealtad, el compromiso, fueron algunos de los atributos que caracterizaron a don Manuel Corripio García, quien   ayer cumpliría 100 años de nacido.

Debido a la  ocasión la familia y el Grupo Corripio ofrecieron una misa en acción de gracias, a la que asistieron  familiares, ejecutivos,  empleados de las diferentes empresas,  así como allegados.

La eucaristía fue celebrada por el sacerdote Ernesto Martín, un jesuita que vivió  cerca de don Manuel durante muchos años.

El sacerdote dijo que desde las alturas Corripio García “nos ilumina para que sigamos su ejemplo”.

La misa fue  oficiada  por la santificación del  trabajo, ya que una de las virtudes de don Manuel era la devoción y la acción que siempre dio sus frutos, por su vida austera, de ahorro y generosidad.

El culto fue celebrado además,   por su tremenda lealtad a Dios, a su familia, al pueblo dominicano, amigos y a sus  empleados.

La amistad

El padre Martín recordó que con frecuencia acompañaba a Corripio García a las visitas que hacía a sus empleados más viejos y enfermos, por lo que fue mucha la  alegría que llevó a esos hogares.

Luego de leer el evangelio según San Mateo, el padre Martín dijo que Dios ofrece oportunidades al hombre para que sea responsable y  pueda hacer un mundo mejor, lo que aprovechó don Manuel durante toda su vida.

Sostuvo que Corripio García supo  aprovechar la abonada tierra  que Dios puso en sus manos, a la que sacó buenos frutos y nunca permitió que se llenara de espina.

Consideró que todo está en darse cuenta del talento que se  posee y aprovecharlo para beneficio de la sociedad, de lo que se dio cuenta don Manuel Corripio desde niño.

  “Todo está en darme  cuenta de lo que tengo a mi alrededor, de las necesidades, pero lo principal de todo es el amor en la práctica, no en teoría”, precisó.

Dijo que Corripio García fue el mejor ejemplo del amor, de uno muy intenso, el amor de Dios.

 Durante la homilía efectuada en el parqueo de los almacenes de Distribuidora Corripio, el padre Martín resaltó el amor que don Manuel tenía por la República Dominicana, la que acogió como su patria a tal punto que murió en ella.

Dijo que el padre del presidente del Grupo Corripio, pudo quedarse en España cuando regreso a su país natal, con los ahorros que obtuvo; sin embargo  volvió a la nación dominicana porque la amó hasta el día en que  Dios decidió llevárselo para tenerlo en su seno.

En nombre de la familia
Al término de la misa el presidente del Grupo, José Luis Corripio, dio las gracias a los presentes por la compañía, al tiempo que manifestó que le hubiera gustado haber celebrado la eucaristía con la presencia de su padre.

Recordó que la única forma de poder compensar  la ausencia de su progenitor era recordarlo siempre, lo que procurarán, porque él dio lugar para que así sea.

Aclaró que la misa en acción de gracia fue además del centenario de su padre por su madre Sara Estrada, tras destacar que ambos se convirtieron en una sola persona.

 “No eran dos personas diferentes, eran una sola, desde que abrí los ojos no recuerdo haber visto a uno sin ver al otro”.

Subrayó que  siempre estuvieron juntos en la casa, en el trabajo y la diversión,   digno de admiración.

Antecedentes

Algunos detalles de su vida
8 de febrero de 1908

Nace en Valvuena, Consejo de Cabranes, un municipio de la provincia de Oviedo, Asturias.

Septiembre 1921

Llega como inmigrante a la República Dominicana, donde ya residía su hermano mayor, Ramón Corripio, desde el año 1917. Tenía 13 años y viajó  empujado por la crisis económica de la postguerra, para escapar del desempleo y la precariedad.

En  1932

Viaja a España a contraer matrimonio con Sara Estrada, con quien compartiría 66 años.

9 de noviembre del 2004

Fallece a la edad 96 años, en la Clínica Corazones Unidos.