Centenario de la Revolución Bolchevique: su impacto y balance

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No hay mejor teoría que una buena práctica”, dice una suerte de aforismo. El marxismo carecía de una sistemática teoría de la política, del partido y sobre todo del socialismo. En torno a estas cuestiones existían enunciados generales sobre el proceso de transformación del capitalismo que lo conduciría hacia su destrucción, pero carecían de una sistemática teoría sobre la sociedad que le sucedería. En tal sentido, los problemas prácticos que encontraron los dirigentes bolcheviques al inicio de la revolución evidenciaron los límites de los supuestos teóricos del marxismo, por lo cual la solución práctica a muchos problemas cruciales e inéditos que enfrentó la Revolución Bolchevique en su convulso inicio fueron elevadas a categoría de teorías. El socialismo soviético se inició en un país de 22 millones de km2, con una producción industrial concentrada solo en dos ciudades.
El atraso de su estructura productiva conrelación a la generalidad de los países europeos era enorme, por lo cual era necesario crear una estructura productiva para dar respuesta a las demandas de bienes y servicios de una población hambrienta, de una sociedad vapuleada por guerras y desastres naturales y para lograrlo los recursos materiales y humanos eran limitados. Las medidas heroicas del comunismo de guerra para sostener un proceso revolucionario se entendían coyunturales, terminarían con el estallido revolucionario en la Europa. Era esa una esperanza de los principales dirigentes de la revolución. Pero esa revolución nunca llegó y lejos de eso, en el movimiento revolucionario europeo comenzó un proceso de estancamiento y las medidas coyunturales fueron convertidas en principios.
La Revolución Bolchevique instauró la dictadura del partido y Lenin la justificaba diciendo que: “la dictadura de la clase obrera la lleva a efecto el partido bolchevique, el cual, desde el 1905 o antes forma un todo con el proletariado revolucionario”, un principio teórico dictado por las circunstancias que le era ajeno al marxismo y repudiado por la Luxemburgo, Trotski, entre otros dirigentes revolucionarios. Los soviets de fábricas y los sindicatos estaban subordinados a los dictados del partido y los derechos políticos fundamentales de esas instituciones y de toda la sociedad estaban limitados a unos “intereses generales” de la revolución que custodiaba el partido. A fines prácticos, la limitación al derecho a la libertad sindical se justificaba con el principio teórico de que los obreros no podían hacer huelga contra sí mismos, contra su Estado.
La realidad en que se desenvolvía la revolución obligada a esas ideas, que vistas en el contexto del presente parecen aberraciones, pero que en el contexto de esa realidad difícilmente se podría afirmar que no eran ineludibles. Parecería una paradoja, pero las concepciones de Trotski sobre la necesidad de la disciplina laboral para desarrollar la producción que terminó con la militarización del trabajo y la absoluta subordinación de los sindicatos a los requerimientos del Estado, o sea, del partido, sirvieron como justificación teórica para Stalin su bestial ataque a la libertad sindical y de ahogamiento a toda disidencia. La incapacidad de la dirección revolucionaria para crear un aparato productivo con posibilidades de satisfacer las demandas de la población los obligó a diseñar la llamada Nueva Política Económica, NEP, la cual se proponía rectificar los errores del llamado comunismo de guerra: la colectivización forzada para desarrollar el campo, la centralización excesiva de la producción industrial en grandes unidades productivas, el igualitarismo en términos salariales, el abandono a principios de la comercialización y énfasis en pago en especie etc. Con la NEP se introducía el capitalismo de Estado, se hacían concesiones al campesinado para incentivar la producción, pero manteniendo el férreo control del partido sobre la organización del trabajo y del proceso productivo.
La liberación económica producida por la NEP produjo un incremento de los precios, agudizó la tendencia individualista del campesinado, la industria pesada mantuvo un relativo estancamiento y eso se traducía en desempleos. La NEP también hizo más complejo el tema de las clases y grupos sociales, se reforzaron sectores de los grandes propietarios del campo y del sector privado en las ciudades y se redujo el peso específico de la clase obrera en varias instituciones del Estado. Al final, la NEP produjo una evidente recuperación económica, pero también provocó encendidos debates a favor y en contra de ella.
Finalmente, los hombres de la NEP: los grandes propietarios del campo y la ciudad fueron purgados, terminando esa experiencia a finales de los años 20, iniciándose las purgas y los procesos contra la disidencia que duraron una década. En 1934 se llevó a efecto el XII Congreso del partido. De los 139 miembros del Comité Central elegidos en ese evento, el 70% fueron arrestados y fusilados; en el 37-38 Stalin produjo las grandes purgas y juicios sumarios, en la que fueron ejecutados los principales dirigentes de la revolución. Zinóviev, Kaménev, Bujarin, Tujachevski, héroe de la guerra contra los mencheviques, Smirnov, varios se suicidaron, como Tomski, el principal dirigente de los sindicatos soviéticos, uno de los más respetados dirigentes como Kirov fue desaparecido y en 1940 Trotski asesinado en México. La denuncia de esos crímenes de parte de Kruschev durante el XX Congreso del partido no significó una real desestalinización, pero tuvo un profundo impacto en todos los países socialistas y el movimiento comunista nivel mundial.
Conclusiones. El XX Congreso significó el predominio del grupo de Kruschev sobre el círculo de Stalin que controlaba la KGB y la llamada Nomenklatura: la burocracia del partido/Estado. Fue un ajuste de cuentas entre dos facciones que, a pesar de no ser exactamente iguales, ninguna estaba en grado de superar las bases en que descansó el modelo echadas durante la turbulenta primera década de la revolución. Tampoco la posterior defenestración de Kruschev de parte del grupo de Brezhnev produjo cambios significativos, porque tampoco tenía un modelo alternativo. Ese grupo aplastó con sus tanques el intento de renovación del modelo de socialismo soviético en Checoeslovaquia, conocido como La Primavera de Praga en 1968. La Primavera de Praga planteó una alternativa renovadora al modelo soviético desde la perspectiva de la libertad política. La posición del movimiento comunista en general apoyó la intervención soviética en Checoeslovaquia, pocos partidos la condenaron, siendo los partidos comunistas dominicano, PCD, y mexicano, PCM los únicos que lo hicieron en esta región. En el oeste europeo el Partido Comunista Italiano encabezó la condena a ese el hecho, y en los inicios de los años 70 se inició la corriente eurocomunista, un serio intento de búsqueda de nuevas vías hacia el socialismo desde la perspectiva del pluralismo político y que fuera duramente denostado por diversos sectores del movimiento comunista, los alineados a Moscú, a Pekín y los independientes, muchos de ellos extremistas de izquierda. Con la muerte de Breznev surge el interregno de dos años 82-84 de Yuri Antropov, exjefe de la KGB, pero de mentalidad liberal y de buenas relaciones con el mundo intelectual. Su muerte en 1984 permite el ascenso de Gorbachov al poder, quien apoyándose en sectores periféricos al partido, sobre todo gente de la intelectualidad, planteó la perestroika o transparencia que planteaba un modelo socialista basado en principios clave del modelo social demócrata occidental. Con ello rompía las bases del modelo soviético basado en aparato de terror del partido, aunque queriendo preservar el carácter dirigente del mismo, pero falló en su intento. En definitiva, a pesar de las grandes purgas y fusilamientos e entronización de un modelo político/económico basado en la más brutal represión, la Revolución Bolchevique transformó la Rusia y las repúblicas que se constituyeron en Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Cuando se inició la revolución, en esas naciones el arado era la principal fuerza de tracción en el campo. En dos décadas se convirtió en la segunda potencia mundial, el desarrollo de la ciencia la llevó a colocar el primer hombre y la primera mujer en la órbita espacial, decenas de millones de seres humanos antes marginados, accedieron al derecho a la educación, del transporte, la salud, la vivienda el arte y la cultura. El triunfo de la URSS en la Segunda Guerra Mundial, las ideas emancipadoras del socialismo impactaron en varios países del llamado Tercer Mundo, provocando movimientos de transformación y de independencia nacional en muchos de ellos. Pero, vencida en su guerra económica con el capitalismo, se enrumbó hacia la involución y el trágico colapso.
El capitalismo está inmerso en una profunda crisis, su estado de bienestar colapsó, los nacionalismos exacerbados amenazan la unidad de los Estados nación, los temas migratorios, el terrorismo, la devastación de la naturaleza, el incremento de las desigualdades, etc., le dan vigencia a los valores fundamentales que dieron origen a la Revolución Bolchevique: la igualdad de oportunidades, la emancipación de la humanidad, esos valores y el legado de las diversas experiencias de luchas por esos valores en todo el mundo, constituyen las bases para la lucha por una sociedad basada en esos valores.