Cesáreas que matan

Siempre se ha comentado las pocas modalidades de nacer que existen en la especie humana, en tanto que contamos con miles de maneras de morir. Cada día crece el número de niños que son traídos al mundo por medio de la cirugía, mientras que se reducen los partos por vía natural. Existen razones médicas de orden fetal, materna y mixta que obligan en ocasiones al obstetra a recurrir a una operación para desembarazar a una mujer. Entre las causas que motivan un parto quirúrgico tenemos el posicionamiento horizontal o transverso del bebé durante las horas que preceden al nacimiento, ciertas anomalías congénitas, el desprendimiento prematuro de la placenta, exagerado retardo en la labor de parto, infecciones transmisibles de la madre, cesáreas anteriores, tumores, enfermedad cardiaca o hipertensiva del embarazo, fracturas o defectos óseos de la pelvis, entre otras. Cuando se ha producido el deceso del producto dentro del útero durante el tercer trimestre de la preñez lo aconsejable es la inducción del alumbramiento. Relatamos el caso de una dama de 26 años con historia de tres embarazos, un aborto y dos partos por cesárea quien ingresó al hospital con siete meses de embarazo, enfermedad hipertensiva severa y ausencia de latidos cardíacos fetales. A las 48 horas fue operada extrayéndose un natimuerto. Luego de la cirugía la paciente hizo una complicación hepática y trastorno respiratorio agudo con derrame pleural. Al mes de internada su cuadro clínico empeoró notándose una infección generalizada con áreas de pus en el hígado. Esto fue seguido de una grave sepsis que se tornó irreversible, falleciendo la parturienta 47 días después del ingreso hospitalario. Los estudios de autopsia revelaron un enorme acúmulo de pus en la zona de la herida correspondiente a la cirugía, proceso que se extendía por la vecindad anatómica, además de abarcar varias áreas del hígado y zonas aledañas. Los pulmones estaban llenos de líquido y lucían retraídos o atelectásicos. Todos los órganos nobles evidenciaban signos de un shock séptico. Las estadísticas mundiales señalan que las infecciones, seguidas de las hemorragias y los fenómenos trombo-embólicos constituyen las complicaciones más comunes a esperar luego de una intervención cesárea. También nos señalan los números estadísticos que los fetos muertos retenidos suelen complicarse con infecciones y trastornos de la coagulación mayormente tipo sangrado. Un mes y medio de tutela médica hospitalaria no consiguió evitar el desenlace fatal de esta cesareada que ingresó con el anhelo de seguir llenando su rol maternal para encontrarse con desagradable y paradójica sorpresa de que en lugar de dar la vida a un nuevo ser lo que hizo fue entregar la de ella. Y es que aún cuando nos duela tener que admitirlo, la fea y dolorosa verdad es que hay cesáreas que matan.


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