Ciertas dudas razonables

Haina reúne una concentración excepcional de industrias de varios renglones y su puerto es el más importante para el comercio marítimo dominicano. Es en el marco de esa importancia que se ha decidido vender a intereses privados las antiguas instalaciones del abandonado central azucarero estatal de allí que llegó a ser considerado uno de los más grandes del mundo. Los cuestionamientos y rechazos a la venta surgidos de moradores y usuarios del área, y de la Defensoría del Pueblo, deben frenar o revertir la cesión a particulares hasta fijar unos criterios definitivos, consultando a expertos inmobiliarios y de otra calidad y neutralidad, sobre el verdadero costo del inmueble y todas sus mejoras que al decir de críticos, son cedidos a precios de bagatela.

Es necesario poner muy en claro el valor en todas sus dimensiones y características de esos bienes y explicar a la opinión pública si la enajenación dispuesta es lo que más conviene al país. Las áreas en traspaso, de gran extensión, están ocupadas parcialmente desde hace tiempo y habría que comprobar el estatus de los ocupantes y prever si no sería de más equidad y beneficio a la comunidad que la zona esté a disposición de varias entidades privadas al mismo tiempo para fines fabriles o comerciales; o si tendría otra utilidad mayor para los fines sociales del Estado. Un desprendimiento patrimonial de ese calibre abre interrogantes.

Los riesgos de un desdoblamiento

El escepticismo en torno a negociaciones políticas entre venezolanos en el poder y unos combatidos y frecuentemente atropellados opositores se debe a una preocupante realidad. El régimen chavista, de notable vocación autoritaria e inconstitucional, ha estado dando señales ambiguas sobre su papel en el diálogo. Aquí muestra tendencias a la conciliación. Allá habla muy hostilmente contra la disidencia y las normas democráticas y endurece la represión.
República Dominicana se expone a reproches ante el mundo y representativos de la nación si, por sus resultados, estas conversaciones con ausencia de sinceridad terminan mereciendo calificativos de show y circo para ganar tiempo y legitimarse ante una comunidad internacional que tiende a aislar y condenar al régimen de Caracas. Este país parecería un tonto útil.