Ciudadanos indefensos

Delcy Yapor Concepción, una mujer de bien, murió por el impacto de una bala que ni siquiera iba dirigida a ella. El disparo se atribuye a un ciudadano que alega haber halado el gatillo para enfrentar a malhechores. Un arma portada ilegalmente y un disparo imprudente han llenado de consternación no solo a la familia y allegados de esta mujer laboriosa, sino también a toda una sociedad que tiene que preguntarse quién será la próxima víctima del disparo casual e imprudente, o del balazo dirigido a quemarropa.
Las autoridades se están jugando con este fenómeno social que ha sembrado dolor y pánico en otros países. La inseguridad crece cada día y la consigna de malhechores, según se percibe, es matar a sus víctimas tras despojarlas de pertenencias, generalmente de poca monta. El ciudadano, que paga tributos para que se le cuide, está desprotegido. El aparato judicial exhibe una infuncionalidad asombrosa, y mucha gente cree que armarse da protección.
No hay manera de resarcir la pérdida de una vida útil. Tal vez la ley sancione al autor de este disparo imprudente y quizás las autoridades capturen y castiguen a los malhechores precursores casuales de esta tragedia, pero a la gente le queda el dolor y el sobresalto por la inseguridad. Y la tendencia del ciudadano a hacer su propia justicia crece. ¿Quién será el próximo?

La LMD cambiará de identidad

La Liga Municipal Dominicana y su vieja estructura tienen los días contados, predica su secretario general, Johnny Jones, al anunciar cambios de nombre y mística de trabajo en ese organismo hasta ahora caracterizado por su infuncionalidad rampante. Se denominará Instituto de Desarrollo Municipal y tendrá, según se adelanta, funciones más identificadas con las necesidades de los ayuntamientos. El anuncio crea tantas expectativas como escepticismo, toda vez que la Liga no ha pasado de ser un símbolo del peor clientelismo político.
El restablecimiento de la autoridad y funciones de los gobiernos municipales es una necesidad muy sentida de nuestra democracia. La LMD tendrá que convencer a muchos de que cambiará en el justo sentido para contribuir a ese rescate tan necesario. Sería lo mejor para la democracia.


COMENTARIOS