Civilización y Gobierno

Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Es la constante elección y cambio de autoridades un buen ejercicio de la democracia o es la democracia un Gobierno estable, que ejecute planes a largo plazo y autoridades que tengan tiempo para realizar las obras físicas, espirituales, legales, constitucionales que requieren los pueblos para su progreso?
Hay que responder la pregunta ¿qué es lo bueno? ¿qué es lo conveniente? Para lo cual hay que ver el presente y el futuro con otro enfoque.
Hay experiencias que demuestran que solo en los pueblos donde hay instituciones fuertes, conformadas por hombres probos, como pedía el Libertador Simón Bolívar, hay un desarrollo sostenido y constante que acerca al hombre a la búsqueda de la felicidad.
Entonces, hay que comenzar por crear ciudadanos virtuosos, respetuosos de la ley, el orden, el derecho a la convivencia civilizada, al derecho a la justa fama, reconocer las conductas rectas, la dignidad humana, recordar que somos los demás, de los demás.
Dado que la buena conducta es un proceso que lleva al conocimiento profundo y práctico entre lo que es bueno y lo que no es bueno, es el tiempo el que conforma las sociedades, los límites al comportamiento, las reglas, el contrapeso entre el freno y el desenfreno, entre el respeto y el irrespeto, entre lo posible y lo imposible, entre la verdad y la mentira.
Desde siempre, las grandes obras son fruto de planes que se ejecutan a lo largo de los años. Basta con ver el tiempo que tomó la construcción de las pirámides, de las grandes catedrales, los grandes acueductos, las carreteras y caminos que conectan las regiones de los continentes.
Es interesante ver cuán largo ha sido el tiempo que ha tomado la creación de reglas civilizadas de convivencia, desde las enseñanzas de la Biblia, donde hay reglas que condenan el incesto, el robo, la corrupción, la maldad, el asesinato, el irrespeto a Dios, hasta la aceptación de las formas actuales de la vida en sociedad.
Desde siempre se dice que “Roma no se hizo en un día”, tampoco las civilizaciones. Largos y difíciles períodos de tiempo se han requerido para que las actuales reglas de conducta hayan avanzado hasta alcanzar el nivel de que disfrutamos ahora. Tanto lo que representa avances de la civilización en la regulación de la vida en sociedad, como en el pensamiento y en la acción física y espiritual, es fruto de mucho tiempo de maduración. Entonces, es como para pensar
¿Es la constante elección y cambio de autoridades un buen ejercicio de la democracia o es la democracia un Gobierno estable, que ejecute planes a largo plazo y autoridades que tengan tiempo para realizar las obras físicas, espirituales, legales, constitucionales que requieren los pueblos para su progreso?