Clamor de Iglesia y sociedad

La fecha del aniversario 154 de la Restauración unió nuevamente a la Iglesia Católica y la Sociedad en el reclamo común de que todos, autoridades y gobernados, nos hagamos dignos de la sangre derramada por los valientes que protagonizaron aquella gesta. En una homilía desde Santiago, el arzobispo de esa diócesis, monseñor Freddy Bretón, retomó el reclamo de la Iglesia Católica porque desde todas las instancias públicas y privadas, y desde el común de la sociedad, se trabaje en pro de ponerle coto a la corrupción y su aliada por excelencia, la impunidad que nos afectan por medio de una secuencia determinada por actos bochornosos y que hieren la moral, y la no menos dolorosa impunidad que los deja sin castigo.
El clamor de la Iglesia Católica, a propósito de la efemérides patria de ayer, es el mismo que elevan grupos desde diferentes estamentos sociales. Se pone de manifiesto una inquietud común fundamentada en ocurrencias del mismo talante que aquellas que combatieron en su momento, primero los precursores de la Independencia Nacional, y después aquellos que la repusieron cuando estuvo en riesgo de quedar desmontada. Las autoridades del país están llamadas a escuchar este clamor y actuar de una manera que permita confinar en un pasado sin retorno la corrupción y la impunidad que tanto daño nos hacen y que mancillan el ideario de la gesta independentista.

Pésimo estado de destacamentos

Hace un par de años la Policía dio un golpe de efecto y remodeló y equipó varios de sus destacamentos más emblemáticos en varios puntos del país. Pero el efecto ha tenido el mismo destino que las promesas de transformación. Ahora el hedor y la precariedad son la carta de presentación de puestos policiales como los de San Luis, donde opera una cárcel preventiva, y los de Villas Agrícolas, Villa Consuelo y Villa María, para solo citar algunos ejemplos.
La dignidad de los policías adscritos a esas dotaciones, y la de los ciudadanos que por fuerza o necesidad tienen que acudir a esos destacamentos o permanecer detenidos en ellos queda degradada por las pésimas condiciones ambientales y de higiene, falta de mobiliario y de ventilación, que forman el común denominador de todos. Y aún así se habla de transformar la institución.

 


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