Clara Martínez Thedy, 30 años después

“África serena 30 años después”

Durante los últimos dos años se multiplicaron en Europa, y especialmente en Francia, las exposiciones de arte africano. No solamente presentaron la magnífica escultura tradicional, sino también la creación contemporánea, añadiendo a la tercera dimensión pintura y fotografía.

¿Deseo de contrapesar el oprobio del pasado colonial o valoración sincera en un mundo multicultural? Probablemente ambas motivaciones existen, pero fue una revelación estupenda, sumando la unanimidad crítica. Casualmente, una importante fotógrafa nuestra viajó a Kenya en este período, volvió con cientos de imágenes y sintió la misma emoción, la misma fascinación que en su primer viaje en 1987.
Clara Martínez Thedy, tres décadas antes, había descubierto esa región de África y la tribu de los masáis, haciendo una suerte de reportaje espontáneo sobre la gente, la fauna, la tierra. Treinta años después, el encanto de Clara se fortaleció, igualmente la madurez de su talento.
Ella no solamente documentó en imágenes sus estadías y su… fascinación, sino que las volvió un libro, memoria visual tangible que conjuga ambas experiencias y transmite al lector una pasión.
El Centro de la Imagen, “hogar” dominicano de la fotografía, ha acogido su puesta en circulación y presenta parte de las obras que motivaron su publicación.
“África serena”. El hermoso volumen se distingue por su elegancia y su sobriedad. El título “África serena” tiene por subtítulo “30 años después”, incógnita para quienes no conocen la historia de Clara, que descubrió África, deslumbrada, en 1987, y que volvió a ella treinta años después.
El libro privilegia la mirada, como debe ser: unas 170 páginas dedicadas a las imágenes y ocho para los textos. Estos son breves e intensos: presentación y comentario de Carlos Acero – el texto principal–, estudio que tiene un enfoque plural y accesible a la vez, biográfico, geopolítico, etnológico y estético. Además, están la reedición de un artículo nuestro escrito en 1987, el prefacio y un poema de Clara Martínez Thedy.
Es la introducción, justa y necesaria, a un despliegue fotográfico que así nos convida a viajar con Clara por paisajes panorámicos, por la epopeya cotidiana de seres excepcionales en su supervivencia cultural, por la captación de una fauna mágica, fábulas casi, donde el león, rey de los animales, domina una población increíblemente variada, entre tierra, agua, aire.
Dos épocas, la unidad. Ahora bien, y la exposición lo demuestra, hay una diferencia entre la mirada inicial y la segunda. En la primera, se sienten la revelación y la aventura. Se palpaba el choque perceptivo, físico y espiritual, en las fotografías argénticas de entonces. Deslumbramiento, respeto y habilidad se unían en aquel relato visual del 1987.
Treinta años transcurrieron hasta 2017… La fotógrafa ha madurado, adquirido experiencia, perfeccionado su técnica –hoy digital–, sus enfoques y encuadres. Esta evolución amerita ponderarse en la manera de captar nuevamente paisajes y horizonte, la gente –hombres, mujeres, niños– con una serie de retratos impactantes, y siempre esta fauna que parece haberse multiplicado y diversificado. Los masáis son héroes y guardianes de la preservación de las especies.
Recordamos que Aimé Césaire decía “que la juventud negra voltea la espalda a la tribu de los viejos”. Parece que todavía, entre los masáis y su hábitat en inmensas reservas naturales, el legado ancestral se mantiene con su idiosincrasia cultural y su economía secular, sin que olvidemos el auge turístico de hoy.
Una sociedad pacífica, tradicional, respetuosa de la vida, que ama la naturaleza, la cuida y se nutre de ella. Al menos esa es nuestra lectura de las fotografías de Clara Martínez Thedy. Son documento y testimonio, advertencia e invocación a preservar este mundo maravilloso.
En fin, vibran las propias palabras de la autora y artista acerca de estas tierras, su fauna, su flora: “…tengo la esperanza de que las próximas generaciones se ocupen de custodiarlas para que siempre puedan existir”.


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