Claves para fluir 2018

José Miguel Gómez
José Miguel Gómez

Cada persona debe ser responsable de su proyecto de vida. Sólo a aquellas personas que padecen de una discapacidad intelectual o un trastorno mental crónico se les dificulta gerenciar y discriminar sus riesgos psicosociales, medir las consecuencias y asumir la asertividad de forma integral. Una persona que viva de forma objetiva, racional y responsable, al comenzar un año escribe sus metas y objetivos de vida: salud, educación, superar un hábito tóxico, proyecto de pareja y familia, ahorro, salud financiera, espiritualidad, viajes, vacaciones, disciplina, fortaleza emocional, construcción de hábitos saludables, espacios y amigos saludables y proyecto de vida integral y con propósito hacia el logro. Para que todo funcione debes poner fecha, elegir la estrategia y empezar de forma sostenible con perseverancia, disciplina y constancia en lo que ha elegido. Recordar la diferencia entre un objetivo y una meta; el objetivo es un propósito que no tiene fecha de caducidad; la meta es un propósito que tiene fecha de inicio y determinación hacia el logro.

Las personas ilusas y fantasiosas, siempre hablan de metas y de propósitos de vida en un año, pero nunca empiezan, no tienen prioridades, ni sabe cómo lograrlo ni cuando cierran el ciclo. Todo esto se queda en objetivos, en sueños, en deseos, pero no se operativiza ni se ejecuta las tareas por pequeñas que parezcan. Lo más significativo es que las propias personas aprendan a auto-motivarse, a tener autoconfianza y autodeterminación en aprender asumir sus propios compromisos, identificar sus limitantes y, cada tres meses, evaluar si los resultados se van logrando de forma particular y general. La trampa por la que cientos de personas no fluyen, debido al “síndrome de la carretilla”, o su sistema de creencias distorsionadas o limitantes que le paralizan, o la baja autoestima, el miedo, la inseguridad, la falta de iniciativa, el compromiso, y del rosario de lamentaciones y culpas. El mundo y las sociedades son duros y desiguales; se impone ser duro y perseverante para lograr los propósitos de vida.

La deserción de la escuela, de las instituciones tecnológicas, de los propósitos de vida y de las familias va aumentando. Existen personas que no asumen hoja de vida, ni ruta de vida, ni les importa si se encuentran paralizados por décadas. Sé que las sociedades de hoy tienen muchas áreas de entretenimiento, de confort, de distracción que estimulan la dependencia y atadura; pero que también, secuestran la creatividad, las iniciativas y los propósitos de vida. Es más fácil, apostar o elegir el escapismo, el consumo, la pasividad, el entretenimiento y el autoengaño. Todos estos son trampas que limitan y desajustan, que desarmonizan y hacen una existencia insatisfecha, ansiosa, depresiva y disfuncional.

En el 2018 elija sus metas, ponga nombre y fecha. Revise semanal, mensual, trimestral y semestralmente. Pero elija propósitos alcanzable, realista, objetivos, y en función de prioridades.

Existen detalles y pequeños propósitos, pero que son significativos y trascendentes en la vida: darle más afecto a la personas que viven con usted, llamar más a la abuela, madre, padre, tíos; mejorar su propia valoración personal, practicar el auto-cuidado, sanar su autoestima, ser más tolerante, no dañar y no dañarse. Para fluir en el 2018 hay que atreverse y desafiar aquellas limitaciones que le impiden empezar y crecer. Pero también, aprender a liberarse, a cerrar ciclos y abandonar los espacios tóxicos y las personas con la “neurología de la maldad” de mentes predadoras y perversas como plantea en su libro ADOLF TOBEÑA.

Las personas que aprenden de la inteligencia emocional, social y espiritual desarrollan proyecto de vida integral, con varios enfoque, dándole a cada espacio el significado que tiene. Hay persona que tiene que invertir en su salud; Otros deben mejorar su conducta y comportamiento; para otros, ahorrar y tener más disciplina. No importa. Revise su hoja de vida, recuerde cómo desea que le recuerden y cómo terminar su vida existencial. 2018 un año para reflexionar.