Clientelismo a costa del erario

En este país, el uso indebido de los dineros del erario para prácticas clientelares es una cultura enraizada de mucho tiempo. Y en estos días resuena el caso de miles de personas con nombramientos en el Estado, que cobran sueldos sin trabajar, sin cumplir las funciones señaladas en sus nombramientos. No es caso aislado de alguna institución en particular, sino práctica generalizada que, inclusive, ha frustrado los esfuerzos por hacer viable la aplicación de la ley de regulación salarial del Estado.
Mediante la práctica clientelar, los partidos que han alcanzado el poder han pagado los favores recibidos de otros grupos mediante alianzas para fines electorales. Es un pago con cargo al Presupuesto General del Estado por medio de nombramientos con sueldos abultados correspondientes a cargos que en muchos casos no se desempeñan. Esa práctica ha causado graves distorsiones en los salarios de la administración pública.
Este libertinaje es una de las causas por las cuales los partidos políticos, sin excepción, han obstaculizado durante años las gestiones por aprobar una ley que regule las actividades de los partidos, que eventualmente incluiría cláusulas contra el clientelismo. Este manejo incorrecto de los recursos del Estado es una de las prácticas corruptas que el país necesita combatir con reglas puntuales y consecuencias para los autores.

Pasibles de juicio histórico

Nuestra posición de Estado ante la ofensa que sufre la institucionalidad en Venezuela nos hace pasibles de un juicio histórico por violación a principios democráticos que dan fundamento a la hermandad de los pueblos de América. Hemos exhibido una coherencia contra principios cada vez que ha sido necesario fijar criterios responsables ante los abusos que el régimen de Nicolás Maduro comete contra el pueblo venezolano. El más reciente traspié ha sido evadir la reunión de cancilleres de Lima, Perú, de la que salió una resolución de rechazo a esos actos dictatoriales.
Estamos traicionando la solidaridad que nos brindó el pueblo venezolano en momentos en que nuestro país era sacudido por agresiones del mismo talante de las que abaten hoy al hermano país. Alguna vez el tribunal de la historia nos ajustará las cuentas.


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