Colegio de Periodistas: En casa de herrero… asador de palo

Millizen Uribe

Basta entender a la sociedad como una gran espiral donde el núcleo es la colectividad en sí y cada vuelta una célula social, para entender que la suma positiva del todo, depende de que cada parte juegue su papel.
Precisamente por esta creencia, desde antes de graduarme, me interesé en el Colegio Dominicano de Periodistas. Lo hice porque entendí que no era un gremio más, sino que al asociar a quienes tienen la oportunidad de ser parte del “cuarto poder”, cualquier iniciativa positiva que trascendiera ahí, impactaría, con creces, el resto de la población y de la sociedad.
Por supuesto, desde el principio mucha gente me dijo “No te metas en eso, eso no va para parte” o “No vale la pena”. Pero siempre he creído que los cambios no se hacen solos y que si todos nos resguardamos desde el confort de criticar desde fuera, ¿quién encarnará entonces los cambios que todos y todas creemos necesarios?
Hoy, muchos años después, sigo creyendo que el CDP puede y debe jugar un rol importante en el sendero del cambio social dominicano. Pero para eso, es importante que se legitime ante la sociedad dominicana. Y, en virtud de la coherencia, debe iniciar por casa, por lo que urge que se gane la confianza de las nuevas generaciones de periodistas, cuya mayoría no está inscrita en el Colegio, y de los colegas que sí hacen vida en los medios de comunicación. Además, en su rol de gremio, debe colocar en la agenda pública los problemas de la clase periodística. Pero para eso hay que trascender la cultura “conchoprimesca” y caudillista de siglos pasados y, más que en las figuras o el grupismo, pensar en la clase.
Y eso hay que hacerlo ya, porque investigaciones recientes, como la realizada por el profesor Adalberto Grullón, auspiciada por la UNESCO, confirma la gravedad de problemas que afectan a los periodistas y que van desde bajos salarios, hasta elementos de carácter ético como la autocensura. Lo irónico es que los periodistas ayudamos a evidenciar los males de otros profesionales y sectores, llevando sus conflictos a primera plana, pero no hacemos lo mismo con nosotros. ¡En casa de herrero…, asador de palo!
A esto se suma la necesidad de aportar a mejorar la formación de los estudiantes de periodismo y de adecentar el ejercicio periodístico en los medios.
Estas ideas las defendí en la directiva pasada y las reitero ahora. Ojalá que la nueva directiva del CDP comparta esta visión, y ojalá que nosotros como periodistas seamos, cada vez más, conscientes del poder que tenemos, y no lo usemos para beneficios personales, sino del colectivo, no solo periodístico, sino del país.


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