Comer mejor ¿Vivir mejor?

Las urgencias por mejorar las condiciones de vida no se quedan en los segmentos que reciben menor ingreso por los efectos de la marginación, el desempleo y el subempleo, un sector extenso que estaría disminuyendo numéricamente y en el que estaría mejorando la alimentación… pero como “no solo de pan vive el hombre”, las insatisfacciones en otros aspectos de la existencia continúan vigentes. Esos pobres de “mejor comer” pero de pocos cambios en lo demás constituyen junto a la capa inferior de la clase media, una ancha franja poblacional de la que constantemente salen hacia las encuestas los criterio de que la situación es mala o pésima y de que el futuro es sombrío.
Los promedios salariales certificados por estudios científico-sociales, y que no alcanzan para cubrir los consumos esenciales de mucha gente y menos para elevar la calidad de vida a que aspirarían los “clasemedistas” de nuevo cuño”, no permiten suponer que las condiciones sociales verdaderamente satisfactorias han sido alcanzadas por una parte importante de los ciudadanos. Menos en un país en el que se afecta mucho al que tiene poco, la mayoría se encuentra en la desfavorable informalidad de la economía y continuamente se escuchan los gritos de que la Seguridad Social falla y de que los más importantes servicios públicos siguen manifestándose en precariedad, incluyendo el que debe librar de la inseguridad a la nación.

Los temores a un retroceso

El proceso de liberar al Parque Nacional de Valle Nuevo de explotaciones agrícolas y ganaderas y de otras adversidades a la naturaleza creó al iniciarse unas expectativas que a juicio de ambientalistas dignos de atención tienden a desvanecerse. Han visto a influyentes y consumados partidarios de sacarle beneficios a esas tierras a cualquier precio frotarse con júbilo las manos. Aquellos que más se entusiasmaron con la cruzada de defensa a esa zona cordillerana llegan a suponer que en altas esferas oficiales emerge una tendencia a la revisión, un tanto mercantilista, del enfoque que pareció detener la degradación sobre la más importante fuente de recursos hídricos del país y que perdió vigencia el criterio de que la protección ambiental debe afianzarse, incluso ampliarse, en la dimensión prevista, bajo la mística anterior.


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