Comparaciones y comparonerías

Eusebio Rivera Almodóvar

El dominicanismo “comparón(a)” ya no es de uso tan común como en las décadas 70 y 80 del siglo pasado y se utilizaba como sinónimo de presumido, altanero, pretencioso, etcétera, e implicaba el concepto de que el aludido se comparaba con los demás y los minimizaba.
De las comparonerías quisqueyanas una de las más difundidas es presumir de un carro o yipeta nuevos y de marcas costosas, para muchos, mejor que un éxtasis sexual; otros se regodean con ropa de marcas exclusivas, tomando bebidas importadas y de elevados precios, siendo los primeros en experimentar con la hookah u otras diversiones exóticas y a veces peligrosas.
Pero resulta que algunas comparonerías que debíamos gastarnos ni siquiera nos pasan por la mente y una de ellas es la práctica del reciclaje de la basura y su utilización como fuente de energía. A propósito de los recurrentes conflictos y calamidades en el vertedero de Duquesa, revisé la internet para actualizarme sobre lo que está haciéndose con la basura y me impresionaron los tremendos avances que se informa han logrado naciones como Suecia y Noruega con la utilización de la basura como fuente de energía, mencionándose que están comprando basura a Italia y Reino Unido porque la producida por su población no alcanza para alimentar las plantas productoras de energía.
En Estados Unidos, país con el cual tradicionalmente tratamos de compararnos, cada estado diseña su manejo y existen criterios divididos entre vertederos, reciclaje e incineración debido a la reducción del precio del petróleo. Pero, de todas maneras, no tenemos razones para andar con comparonerías si no buscamos a mediano o largo plazo dejar de ser criminales medioambientales.