Compromisos con la patria

Signadas por los fundadores de la nacionalidad el 27 de febrero de 1844, las generaciones posteriores a la hazaña trinitaria tienen que asumir la preservación de su legado. Velar por la permanencia de la libertad ganada con sacrificios; proponiéndose sobrepasar el básico ejercicio de soberanía con metas que impliquen reducir nacionalmente la ignorancia, la pobreza, el peculado y las desigualdades. Avances que conduzcan a la expansión de los derechos de mujeres, jóvenes, niños y ancianos en vulnerabilidad. Que impliquen combatir con mayor efectividad la corrupción que extrae riquezas para unos pocos. Que reduzcan a su mínima expresión las causas de la emigración y acrecienten la protección en salud, educación y empleo.
La Independencia es compromiso. Llama refulgente del ayer que demanda de los dominicanos del presente adhesión a los principios de los forjadores de la nacionalidad. Tras las guerras de Independencia y Restauración quedan retos. La realidad muestra un saldo de tareas por cumplir en materia de derechos y desarrollo. De imperfecciones en leyes que rigen lo partidario y lo electoral. La sociedad clama por un Estado eficiente guiado con firmes decisiones de mejorar la administración de justicia y la transparencia y de rectificar el curso preocupante del endeudamiento. Alcanzar las máximas condiciones de dignidad en un país soberano es hoy tarea ingente.

Que la tribuna sirva de mucho

Más allá de conjeturas sobre el posible contenido de su discurso, lo innegable es que el presidente Danilo Medina llega hoy al Congreso con las memorias de su gestión en medio de un vacío de comunicación con la sociedad. Su estilo verbalmente distante (que algunos con sorna llaman mudez) obliga a aspirar a un mayor conocimiento sobre sus objetivos y criterios ante una realidad compleja e impactada por casos de corrupción. Las expectativas reafirman el peso del presidencialismo abarcador; la instancia suprema que emite decretos, promulga leyes y baja líneas; con otros poderes bajo su influencia. Ni las notas de los servicios oficiales de prensa ni las declaraciones dispersas de sus subalternos, imprimen suficiente certeza sobre los propósitos del Gobierno. Prima un déficit de los conceptos que realmente valen para saber a qué atenerse en este país.


COMENTARIOS