Con el romo a todas horas

Ningún consumo excesivo de determinadas sustancias está tan vinculado en este país a la mortalidad y a otros daños humanos y físicos como el alcohol. Más de 900 vidas perdidas por accidentes de tránsito en lo que va de año reafirman que la ingesta irresponsable en que se incurre al conducir vehículos causa una inmensidad de perjuicios que deben ser detenidos. Para lograrlo es imprescindible presionar por un mayor ejercicio de autoridad en carreteras y calles en las que prima un vacío de regulaciones con efecto punitivo porque los gobiernos se pliegan a la innegable aprobación social y cultural que ampara a las bebidas espirituosas. Estando este país en los primeros lugares en afición al alcohol, en accidentes trágicos por esa causa, y en crímenes y riñas impulsados por la embriaguez, la ausencia de persecuciones a los excesos al conducir o en expendios sin límites, representa un inconsecuente libertinaje de sello estatal.
Es probables que los políticos con poderes estén siempre preocupados por la opinión que de ellos tengan los numerosos borrachos, que también votan; con tanta gente sosteniendo en los coloquios que una fiesta sin mucho romo no es fiesta; con vías de tránsito sin riesgo de que aparezca un policía que tras medir la presencia etílica en el aliento levante una infracción que eventualmente –si ha de cumplirse el sentido común- podría traducirse en acusación de homicidio o intento de homicidio involuntario.

Un panorama con buen signo

Los motivos para presionar a las autoridades para que reduzcan los precios de los combustibles se están extinguiendo espontáneamente por las causas más determinantes: las cotizaciones del petróleo descienden en el mercado mundial con mejores expectativas para los consumidores. Los esfuerzos a nivel internacional por reducir la dependencia de carburantes de origen fósil prosperan. Pierden peso los argumentos para lanzar a la gente a protestar. La reacción oficial está siendo consecuente con la nueva realidad. La Navidad pinta mejor con hechos más importantes que beber a toda hora. Con petróleo a menor costo se reduce la presión por divisas y sobre el presupuesto del 2019; con más holgura para otras importaciones que con sus excesos han agudizado el desequilibrio en la balanza comercial por el preocupante rezago de las exportaciones.