Congreso Internacional de Criminalística

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Con la participación conjunta de expertos mexicanos, estadounidenses, salvadoreños y dominicanos se celebró en la sede de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, los días 18 y 19 de mayo de 2018, el primer Congreso Internacional de Criminalística y Ciencias Forenses. Dicho evento estuvo auspiciado por el Instituto Nacional de Patología Dr. Sergio Sarita Valdez, acompañado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la Escuela Nacional del Ministerio Público, el Ministerio de Salud Pública, la Sociedad Dominicana de Medicina Forense y el Colegio de Especialistas Forenses. Dicho memorable evento científico fue coordinado por la dinámica e infatigable odontóloga forense doctora Lourdes Gómez.
Nos fue asignada la primera ponencia que consistió en una conferencia la cual titulamos “Historia de la Patología forense dominicana. Durante alrededor de 40 minutos conversamos y respondimos inquietudes del selecto público mayoritariamente joven, acerca de los orígenes y desarrollo de la práctica médico legal en la República Dominicana. Empezamos por citar aquella célebre frase del ilustre hombre de ciencias, el británico Isaac Newton, quien en el siglo XVII expresara al momento de ser galardonado: “Si he visto más lejos que otros, es porque estaba montado sobre los hombros de gigantes”. Dimos rápido viaje imaginario por la Europa medieval en donde se realizaron las primeras autopsias. Recordamos que el primer experticio médico legal del nuevo mundo tuvo lugar en la Hispaniola en 1493 durante el segundo viaje de Cristóbal Colón, quien solicitó al cirujano Diego Álvarez Chanca que examinara los cadáveres de los hombres que había dejado en el fuerte La Navidad durante su primera expedición. También le pidió a Chanca que inspeccionara las supuestas heridas que habría sufrido en combate el cacique Guacanagarix. En el 1533 se practicó la primogénita necropsia en territorios conquistados por España en América. Se trató del caso de las siamesas Johana y Melchiora nacidas el 18 de julio de ese mismo año.
La primera ley dominicana que hace obligatoria la realización de la autopsia en todo caso de muerte violenta sospechosa de crimen es la número 136, de la autoría del entonces senador por el Distrito Nacional Dr. Salvador Jorge Blanco, y se promulgó en 1980. Interesante saber que el arranque popular a nivel nacional de solicitudes de este tipo de estudio forense fue a partir de la exhumación del cadáver del canjeador de divisas Héctor Méndez, a mediados de 1985, siendo presidente de la República el Dr. Jorge Blanco. Se creó entonces la Comisión de Patólogos Forenses de la Asociación Médica Dominicana, presidida por este servidor junto a los colegas Yamil Salomón y el hoy fallecido Dr. Iván Brugal Velásquez. Se debatía si Méndez había sido asesinado a palos como afirmaba el médico legista. El peritaje estableció que el banquero murió a causa de sendos disparos en la cara ocasionados con una pistola.
La población hizo consciencia del gran valor de estos estudios en difuntos, lo que conllevó a que tres años más tarde el gobierno del Dr. Joaquín Balaguer creara el Instituto Nacional de Patología Forense, el cual sustituiría la mencionada Comisión de Patólogos de la Asociación Médica Dominicana. La primera escuela formadora de especialistas en Medicina Forense se fundó a instancias nuestra en el año 1996.
Encarcelamiento, vejámenes públicos y presiones de todo tipo nos ha costado hacer que los muertos hablen y cuenten sus verdades. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.


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