“Conocí sobre comercio y dije: eso es lo que quiero”

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En una circunstancia muy particular, el hoy licenciado Fantino Polanco, nacido en Moca hace 32 años, se dio cuenta de que su futuro estaba en el área del comercio. Cuenta que a término de su carrera de derecho le asaltó la duda, porque no se visualizaba en los tribunales litigando y entonces escuchó de algo llamado DR-Cafta; quiso saber qué era eso, se enteró de un curso en la Capital sobre el tema y sin pensarlo dos veces, abordó una ‘voladora’ de RD$75.00, sin imaginar que ahí iniciaría su camino al éxito.

Hoy es miembro del pleno de la ‘Comisión Reguladora de Prácticas Desleales en el Comercio’ y profesor universitario. Fue asesor del Centro de Desarrollo y Competitividad Industrial, asesor de la Comisión de Industria, Comercio y Zonas Francas del Senado de la República, coordinador del área de Industrias con Consejo Nacional de Competitividad, entre otras posiciones de la misma área.

Llegar a todo eso fue un recorrido que lo llevó por el camino de la formación, pero con el beneficio de saber exactamente qué quería lograr.

“Concursé para una beca y la Universidad Complutense de Madrid me seleccionó para realizar una maestría en ‘Derecho de Comercio Internacional’. Hice mi maestría y todo lo que hago, parte de lo que aprendí en mi maestría”, dice con seguridad.

A la capital. En tono jocoso, recuerda que venía escondido de su madre a tomar el diplomado sobre el Acuerdo de Libre Comercio entre República Dominicana, Estados Unidos y Centroamérica (DR-Cafta, por sus siglas en inglés). Le dijo a su madre que sería un curso de un día, pero en realidad era un diplomado de ocho martes, que luego quedó en evidencia y se lo aceptaron.

“Inmediatamente pasó el curso, a la semana me mudé a Santo Domingo y empecé a trabajar con la coordinadora del curso, que era de los coordinadores del DR Cafta. De ahí pasé al Consejo Nacional de Competitividad; de ahí pasé a ser asistente técnico de Gustavo Montalvo, y de ahí aquí”, expresó Polanco.

Se reconoce a sí mismo como un joven decidido y a eso atribuye el haber llegado donde está, y haber sido nombrado en la posición que ocupa, por decreto, con apenas 30 años.

Madurar en el proceso. Contrario a muchos jóvenes en los que el dejar el nido familiar se convierte en lo más difícil del proceso, para Fantino fue una buena experiencia porque entiende que con ello demostró que el esfuerzo de sus progenitores dio frutos.

“Es bonito cuando a los 25 años te tienes que fajar, pagar tu alquiler. Primero viví con una amiga, luego alquilé, luego adquirí mi propia casa (financiada), sin que me tuvieran que dar un peso, porque el resultado de mis estudios me fue llevando a trabajos donde me pagaban más”, expresó.

Lo que sí ha sido difícil para él, según explica, ha sido tener que aprender a manejar la tolerancia, la paciencia, la prudencia; a no ser tan impetuoso, no ser extrovertido y el proceso de madurar delante de todo el mundo.

“Aprendí que no todos los pleitos se pelean, que no todas las emociones se exteriorizan; saber que no todo lo puedo conseguir al mismo tiempo“, reflexionó.

Sin relaciones se puede. Polanco asegura que no es como muchos jóvenes dicen, que es necesario tener relaciones o estar ligados a políticos para llegar y él es muestra de ello, porque no tuvo más que su propio empuje y sus conocimientos.

“Cuando me designaron aquí creo que era la persona más joven con un decreto, sin ningún tipo de afiliación política, solamente con preparación académica y enfoque y tengo dos años y dos meses ejerciendo”, expresó.

“Si yo hubiera estado en Moca, rascándome la cabeza y diciendo que no lo voy a lograr, no lo iba a lograr pero si tú te enfocas, lo puedes lograr”, agregó.

Polanco ve como punto neurálgico en el desarrollo de los profesionales que hay tendencia a que muchos jóvenes estudien maestrías y luego se dediquen a cosas totalmente divorciadas.

Escenario de oportunidades. Vinculado al área del saber, Fantino ve que cada vez hay mayores oportunidades de buenos empleos para los jóvenes que, a la vez, tienen mayor oportunidad de estudio mediante becas locales y directamente en las universidades extranjeras.

Dice que ha influido mucho la revolución de la información y el acceso a Internet. Los que estudiamos maestrías tenemos más oportunidades de dar clases porque hay más demanda de docentes. Y en el Estado y sector privado hay más oportunidades. Ahora se necesitan especialistas hasta para manejar un twitter”, expresó.

Sobre la docencia, dice que es de las actividades que más disfruta, porque tiene la oportunidad de ver el desarrollo de jóvenes como él y ser testigo de sus avances profesionales.

Altruismo y diversión. Polanco cuenta que cuando vivía en Moca impartía clases en un albergue, pero como ya no puede, cada año busca entre amigos y relacionados, regalos para los alumnos de séptimo y octavo grados, a través de una iniciativa que se llama “Todos Podemos Ser Santa Claus” y en septiembre con otra iniciativa, que se llama “Caritas Felices”, regalan cuadernos. Mencionó que en septiembre pasado lograron el récord de 3,000 cuadernos.

Sobre su vida como joven dice que practica natación, es amante de la playa y tiene una vida social activa.

Entiende que la formalidad y la responsabilidad no tienen por qué impedir el disfrute, si se busca el equilibrio.


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