CONSULTORIO DE FAMILIA

Pregunta lectora: ¿Cómo afecta a los hijos vivir en un hogar que los niños ven a su padre golpear a su madre?
Respuesta de la Terapeuta:
La violencia conyugal afecta la familia. El 30% de las mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia. Ésta aumenta  cuando las mujeres tienen cinco o más hijos (Endesa-2007).

La violencia en el período de gestación afecta tanto a la mujer como al feto, provocando en muchos casos abortos espontáneos. Además, en el momento del nacimiento los niños tienen bajo peso.

Los hijos se convierten en víctimas de violencia desde la gestación hasta ser testigos de violencia por la exposición a que están sometidos. 

Las conductas agresivas de estos padres pueden ser dirigidas, también, hacia los hijos generando un gran estrés sobre ellos. Además, influyen otros mecanismos indirectos sobre los menores, como por ejemplo, el modo en que se configura la relación entre el padre, la madre y los hijos; la forma de establecer la disciplina y otros conflictos añadidos.

Los hijos víctimas o testigos de violencia podrían sufrir trastornos conductuales, problemas emocionales, reacciones depresivas o ansiosas,  rebeldía, entre otras alteraciones.

La violencia es un recurso de la sociedad y la cultura, a disposición de los hombres, para hacer uso de ella cuando surja la necesidad de imponer su criterio y sentar su poder frente a las mujeres. Por lo tanto, se convierte en sí misma en un patrón de aprendizaje primario en el sistema familiar y social.

De esta manera, se convierte en una conducta reciclable como pauta transaccional familiar, producto de la normalización cultural y social de la violencia admitida en el sistema familiar. Este ciclo crea mecanismos de adaptación a la violencia.

La orfandad a la que están sometidos los hijos por los asesinatos de las madres   y el aumento  de divorcios son consecuencias  devastadoras.

El ejercicio de la violencia de parte de los maridos hace que el estrés familiar, el sufrimiento, el miedo, la angustia  aumenten.

Permanecer, supuestamente por los hijos en este tipo de relación es un absurdo. Justificar quedarse por los hijos no es más que una trampa perpetuadora de agresores y víctimas, a menos que transformemos nuestra cultura.

Familia: visibilice la violencia. No la oculte. Sea parte de la necesaria transformación. Este es un flagelo de la sociedad y debemos combatirlo.

La violencia intrafamiliar no se justifica.


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