CONSULTORIO DE FAMILIA

Soraya Lara

Pregunta del lector: Mi esposa y yo nos amamos. Con los años hemos llegado a la intolerancia; discutimos por cualquier quítame esta paja. Discutimos hasta por una gota de agua que caiga delante de la nevera. Ella es dominante y en la mayoría de las veces quiere hacer valer y ejecutar su punto de vista, sobre todo, llegando hasta el irrespeto y las burlas. Con los años su autoritarismo se ha acrecentado y se ha tornado sin control y ahora se me hace difícil hacerle ver que mi opinión cuenta.

Respuesta de la terapeuta: Aunque se le haga difícil hacerle entender que su opinión cuenta, siga intentándolo. Es un derecho que le corresponde, por lo tanto, tiene que defenderlo.

Diferentes autores definen la estructura de pareja como una relación simétrica o asimétrica.

La primera se destaca porque ambos comparten igual poder. Poseen habilidades para confrontar los conflictos en igualdad de condiciones, con libertad para expresar puntos de vista, negociar o ceder si se considera que en ese momento es oportuno.

La asimétrica se caracteriza por un desbalance en la jerarquía. Uno quiere imponerse sobre el otro aunque vulnere los derechos del otro, afecte su autoestima y moral. Predomina la desigualdad de poder. Uno cree que tiene el control sobre el otro. Impone su poder de manera abierta o encubierta.

Quien se encuentra en la posición de abajo o de sumisión tiende a desgastarse emocionalmente. Al tener que ceder durante el transcurso de la vida en pareja, como mecanismo de evitación de problemas, termina pensando que no puede seguir en la relación, dado el desgaste que experimenta.

Este tipo de relación puede llevar al que se encuentra en la posición de siempre ceder, pudiendo llegar a desarrollar enfermedades psicosomáticas. La persona se siente atrapada entre ceder y defender su punto de vista, lo que podría generarle un problema emocional.

Ceder y no defenderse perfila un estilo de afrontamiento desde la indefensión aprendida. La persona aprende a no defenderse por el riesgo que implica hacerlo. Defenderse podría generar otro problema. La otra persona lo interpreta como desafío o desobediencia y ataca.

¿Por qué se agrava la situación para quien sufre la consecuencia de la sumisión? Ceder reiteradamente deprime. Enfrentar y que no se reconozca su punto de vista, deprime. Es sentir que el túnel no tiene salida.

 

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