CONSULTORIO DE FAMILIA

Soraya Lara

Pregunta del lector: Pueden algunos tipos de enfermedades, el estrés, la rutina, la falta de ejercicio, las peleas continuas, o la indiferencia, disminuir el deseo sexual, básicamente en el hombre, sin que esto signifique que haya dejado de querer a la esposa?, Qué se puede hacer cuando la esposa no entiende, para evitar la ruptura de la relación?

Respuesta de la terapeuta: Existen enfermedades físicas como psicológicas e incluso tratamientos farmacológicos que podrían comprometer su deseo y respuestas sexuales.

Independientemente de lo que la persona considere como su causa debe hacerse una evaluación médica y psicológica para detectar la base del problema.

La acumulación de conflictos, las tensiones, el desencanto, la falta de interés podrían disminuir el deseo sexual. Pero existe una tendencia en los hombres de que a pesar de tener estrés, el sexo es una alternativa para disminuirlo.

Ante situaciones de estrés aumenta el cortisol, vasopresina y testosterona que activan el deseo sexual. Buscan su pareja para descargar la tensión y satisfacerse.

Ahora bien, las implicaciones psicológicas juegan un papel importante.

Algunas personas tienen pensamientos o ideas obsesivas en la forma de abordar los problemas. Se encierran en sí mismas, repiten las mismas ideas y con las mismas interpretaciones. Podrían centrarse en ver el problema como lo peor que le puede estar pasando, quejarse, pensar que no hay alternativas, atacar a la pareja haciéndole sentir constantemente que es la causante del problema o pensar que es la única persona responsable del mismo.

Estos pensamientos pueden llegar a ser irracionales. Podrían no estar respondiendo a la realidad, si no más bien a la interpretación que se hace de la conducta y lo que se dice. Estas interpretaciones afectarán los sentimientos y las respuestas de ambos.

Palabras, gestos, miradas, entre otros, activan el circuito reactivo de la pareja, generando respuestas ansiosas en los dos. Parte de la solución es que ambos aprendan a conocerlos y modificarlos para que puedan lograr mejor la calidad de vida de la pareja y puedan disfrutar libremente de la sexualidad.

Ayuda mucho cuando ambos se centran en explicar qué piensan sobre el problema y cómo les afecta. Cada uno escuchará al otro y buscarán soluciones para que no siga ocurriendo lo mismo.

Si quieren que un problema cambie, ambos han de ser parte de la solución.