CONSULTORIO DE FAMILIA

Soraya Lara de Mármol

Pregunta lectora: Tengo 21 años de casada, de los cuales tengo separada de mi pareja 6 años. Dormimos en habitaciones diferentes. Duermo con el hijo menor. Me cansé de las amantes de él. Ahora que he decido divorciarme vive suplicándome, enviándome flores, invitándome a cenar. Le hace saber a mis hijos que seré la culpable del divorcio. Ellos creen debo darle una oportunidad. Honestamente, ya no lo amo como pareja. ¿Debo mantener mi decisión o quedarme por los hijos y pena?

Respuesta de la terapeuta: La decisión que tome traerá consecuencias. De todas formas impactará a la familia nuclear.

Los hijos prefieren tener a sus padres juntos y vivir en unión familiar. Puede resultarles difícil separar la pareja parental de la con- yugal. Es parte de lo que tendría que explicarle si sigue con la decisión de separación definitiva.

Las parejas que se quedan por pena o por sus hijos tienden a sufrir , deprimirse y volverse irritables. La hostilidad se dirige hacia la pareja que quiere mantenerse en unión. Podría pensar que su malestar emocional es por culpa del otro que la atrapa y le hace infeliz.

Igualmente podría pasar si se queda por los hijos. Podría redirigir conductas agresivas hacia ellos, haciéndoles sentir culpables de su desdicha. Con esto hay que tener cuidado.

Es importante explicarles a los hijos la diferencia entre el amor paternal , maternal y el amor de pareja; y cómo este tercero se modifica en el tiempo por las experiencias acumuladas que alimentan o no el amor de los adultos.

Usted tiene claros sus sentimientos hacia él. Quedarse sin sentir amor no conduce a una relación familiar funcional.

Ser juzgada por sus hijos será parte del proceso. Algunos comprenderán, otros no. Quizás uno de ellos sienta una fuerte alianza hacia uno o el otro. Esto le hará tomar partido en defensa de uno de los dos.

Sin amor es difícil y complicado seguir en una relación de pareja. Tendría que redescubrir la sexualidad perdida por años. En la mujer está muy asociada al vínculo afectivo.

Parte de su tarea es mantener la decisión, enviar el mensaje claro de separación a pesar de los esfuerzos que él está haciendo en este momento.

Hágale saber que la convivencia será armoniosa mientras permanezcan bajo el mismo techo, pero que no implica que se quedará junto a él.

Si no ama, no hay relación.