Consultorio de Familia

26_12_2016 HOY_LUNES_261216_ El País5 A

Pregunta de la lectora: No sé por qué la Navidad para mí es motivo de tristeza. Me da mucho trabajo poner el arbolito. Algunos años no lo he puesto. No sé cómo lidiar con este sentimiento que me impide entusiasmarme. Evito compartir, prefiero estar en mi casa. No invito a nadie. No me animo a comprar regalos y si lo hago es con mucho esfuerzo. ¿Puedo superar esto para el próximo año?
Respuesta de la terapeuta: Se puede modificar toda actitud y comportamiento que se quieran modificar si se tiene la voluntad, se puede lograr. Bloquearse y encerrarse en esa idea año tras años es parte de la cuestión.
Hay personas que por distintas razones tienden a deprimirse en este periodo, sin descartar la posibilidad de que exista un componente de tipo médico. En otras ocasiones, la tristeza está asociada a experiencias pasadas que le generaron este sentimiento y que han quedado en su memoria emocional.
Las experiencias del pasado, que provocaron un impacto doloroso, si resultan muy angustiantes, generan sentimientos reprimidos y quedan en el inconsciente. Se trata de un mecanismo de defensa para protegerse del dolor.
No se recuerda el acontecimiento pero se reacciona emocionalmente ante épocas y situaciones que evocan el pasado reprimido.
Cuando llega la época y surge el sentimiento se reacciona sin saber exactamente por qué está así. Es por tal razón, que se sugiere conocer a qué se reacciona.
Lo que sería favorable para usted, no es seguir reprimiendo los recuerdos de los acontecimientos, sino reconocerlos, enfrentarlos y superarlos.
Cuando se toma conciencia de lo acontecido y lo que significó para usted la experiencia, puede comprenderla desde un ángulo distinto, adulto y más humanizado, lo que le permitirá armonizar con la situación pasada y encarar sus sentimientos actuales.
Asumirlo puede ofrecerle la oportunidad de revisar la situación sin juzgar, culpabilizar y sentirse víctima. La mirada autocrítica le colocaría en una postura de humildad, lo que favorecerá un acercamiento entre el pasado y el presente, entre el dolor y la actitud de superarlo.
La conciencia, la voluntad y su capacidad para la toma de decisión son pilares propulsores para asumir el cambio y alcanzar su bienestar emocional.
Podrá asumir una actitud conciliadora entre la tristeza y la alegría; la desesperanza y el optimismo; el desánimo y entusiasmo. Haga lo que esté a su alcance para vivir sin ataduras emocionales.