Consultorio de Familia

09_01_2017 HOY_LUNES_090117_ El País5 A

Pregunta de la lectora: En días pasados vi un vídeo de un hombre golpeando a su mujer. Ella se defendía agrediéndolo, pero no lo pudo detener. Muchas personas se acercaron e hicieron un círculo, muchos agitaban; otros, se reían. Nadie hizo nada. Después, una persona intentó separarlos. Sentí mucha pena al ver ese espectáculo. ¿A qué le atribuye usted ese comportamiento?

Respuesta de la terapeuta: Es lamentable que las agresiones contra las mujeres por parte de sus parejas sigan ocurriendo, a pesar de los esfuerzos de concienciación de muchas ONG y sectores del Gobierno.

Lo que usted observó no es más que el reflejo de la distorsión cognitiva sobre la mujer y la violencia elaborada de los prejuicios sociales y culturales que han pasado de generación en generación, manteniéndose como una creencia validada, justificada y legitimada.

Persiste la creencia, en muchas personas, de que la mujer tiene que aceptar todo lo que su pareja le imponga, que no tiene derecho a separarse, que no lo contradiga y que debe aceptar todo lo que él quiera hacer con su vida y con su cuerpo.

Ser ella misma, decidir de manera autónoma puede costarle la vida o ser violentada cruelmente. La violencia no es más que el ejercicio del poder mediante estrategias de control.

Un solo golpe es suficiente para lograr el control absoluto. Ella aprende que no hacer lo que él quiere es exponerse a un riesgo mayor.

Las personas espectadoras, con actitudes de agitación y de burlas reflejan la falta de empatía y el rechazo hacia las mujeres. Es la proyección de lo que están sintiendo y de lo que serían capaces de hacer si no tuvieran mejores controles internos que aquél que se decide a hacerlo.

Si el agresor no logra establecer un vínculo empático y comprometido moralmente con su pareja, tampoco los espectadores se mostrarán empáticos.
Él puede agredir y no reaccionar al sufrimiento de ella. Para golpear o maltratar hay que desconectarse emocionalmente y no sentir la más mínima culpa o arrepentimiento.
Aunque usted pudo observar que ella lo agredía, su intención era defenderse. Sin embargo, la de él tenía el fin de someterla mediante la violencia.

Si usted no quiere involucrase directamente en estos casos, es preferible llamar al 9-1-1, a la Línea Vida del Ministerio Público, al Ministerio de la Mujer o a la Policía Nacional.