CONSULTORIO DE FAMILIA

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Me enfermo con frecuencia. Parece que los virus me persiguen. Los médicos me dicen que no tengo ninguna enfermedad. Me han recomendado ir al psicólogo o psiquiatra. No entiendo por qué si es una enfermedad me sugieren buscar ayuda psicológica. ¿Tendría sentido ir a la terapia psicológica?

Respuesta de la terapeuta: Consultar con un buen profesional de la salud mental es una oportunidad para hablar en un contexto confiable acerca de temas que son difíciles de tratar en otros escenarios y con otras personas.
Muchas veces, no nos percatamos de que inconscientemente reaccionamos a situaciones dolorosas, culposas, vergonzosas o angustiantes, que de alguna manera buscamos maquillar para evitar que nos duelan.
Se reflejan en enfermedades o reacciones fisiológicas sin causas biológicas que las justifiquen. Es lo que se conoce como enfermedades psicosomáticas. Los pensamientos tienen el poder de enfermar o sanar.
Iris Luna (2005) refiere que en el argot médico llaman a este tipo de persona como consultadores crónicos, que son los que acuden repetidamente al médico. Las visitas médicas se realizan debido a la percepción de malestar o de enfermedad, sin presentar ningún tipo de trastorno físico o mental.
Por tal razón, los médicos sugieren la visita al profesional de la salud mental cuando no encuentran causas que justifiquen una enfermedad.
El poder de la mente, de nuestros pensamientos, potencia lo que creemos sentir y padecer. La misma inversión energética destinada a pensar que se está enferma, que siente malestar o dolor, puede emplearse en el sentido contrario, creer que se está bien, en salud y con ánimo para enfrentar la vida con optimismo.
El esfuerzo, su voluntad y el compromiso son factores que le ayudarán a superar y cambiar el estilo de vida que ha estado afectado por la situación antes mencionada.
Puede cambiar su modelo de pensamiento y vivir nuevas experiencias gratificantes que influirán en sus respuestas neuroendocrinas y que le harán sentirse mejor. Notará un cambio en su estilo de vida, dormirá mejor y sus pensamientos no se focalizarán en los anteriores.
Cada vez que aparezca la pauta vieja, déjela pasar, pero reformatee su pensamiento hacia la nueva programación y notará la diferencia. Pensar, creer, sentir y comportarse están entrelazados. Son los motores invisibles que nos impulsan día a día.
Aceptar la propuesta de los médicos es de gran ayuda. Es un paso de avance para su mejoría.


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