Consultorio de Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo dos hijos mayores de edad que trabajan. Les he pedido que aporten para los gastos de la casa. La hija mayor colabora sin ningún inconveniente. El menor dice que lo que gana es para sus gastos y que el dinero no le alcanza. ¿Qué puedo hacer para que se responsabilice?

Respuesta de la terapeuta: La forma en que se crían y educan los hijos de acuerdo al orden de nacimiento tiene implicaciones en la vida adulta.
Las actitudes y expectativas de los padres frente a los hijos mayores son muy diferentes de las que tienen los demás. La tendencia es responsabilizar a los mayores desde muy temprana edad. Se les delegan funciones y se les exigen que las cumplan.

Incluso, se les emplaza a ser el ejemplo ante los demás hermanos y, en muchos casos, se les asigna que los cuiden de ellos. Es así como se perfila su responsabilidad.
Ocurre lo contrario con los menores, a quienes se les exonera de muchas responsabilidades, se les complace más y se les exige muy poco. Crecen con alta sensación de merecimiento. Creen que hay que dárselo todo y ser complacidos sus antojos. Podrían ser muy exigentes con los padres.

Si los padres no se dan cuenta a tiempo de sus exigencias y los complacen, corren el riesgo de tener pequeños dictadores y explotadores en casa. En muchos casos, los hijos abusan emocional y económicamente.
En casos extremos, si no son complacidos como esperan ni logran que se satisfagan sus exigencias en el momento requerido son capaces de violentar físicamente a los padres.
Cabe aclarar que en muchas familias no se infantilizan a los hijos menores y que, desde muy temprana edad, son estimulados a asumir la responsabilidad de sus conductas y al cumplimiento de sus deberes en el hogar.

Cuando los hijos son autosuficientes económicamente, lo más justo es que se independicen y asuman la responsabilidad de su vida sin depender de los padres. Esto les ayudará a comprender la relevancia de contribuir con los gastos del hogar. Se darán cuenta de que es más costoso vivir solos.

No se puede temer ni suplicar, a los hijos se les dan lecciones, se les fijan plazos para cumplir con lo requerido y se les aclara cuáles son las consecuencias que deberán pagar si no cumplen.