Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora:

Soy una mujer con más de cincuenta años. He estado al tanto de la publicación de un libro titulado El manual de la chapiadora. Tengo la sensación de que las mujeres casadas con hombres con buena posición económica corremos el riesgo de que nuestros maridos sean víctimas de ellas. ¿Se justifica mi inquietud?

Respuesta de la terapeuta:

La publicación del libro citado posiciona el fenómeno como objeto de análisis desde una mirada socioeconómica-psicológica y sexual, en el que la autora redefine a los involucrados en una relación contractual en la que ambos son conscientes de los roles preestablecidos.

¿Por qué un fenómeno? Describiré el concepto de fenómeno según la Real Academia Española de la Lengua (RAE): “Toda manifestación que se hace presente a la conciencia de un sujeto y aparece como objeto de su percepción”.

Esta publicación no ha hecho más que evidenciar un tipo de transacción pecuniaria, un intercambio del hombre con atributos económicos para obtener placer sexual y una mujer joven con encantos y dominio de la seducción, cuyo propósito es obtener beneficios que mejoren su calidad de vida y estatus social.

El fin no es romántico ni de vinculación afectiva. Es elegir, seleccionar y manipular al“templo” con el fin de explotarlo económicamente. Son dos cuerpos objetuales carentes de compromiso, sensibilidad y ética. El carácter de la relación es de explotación mutua.

Este tipo de actividad ha sido sostenida y alimentada por el hombre que reconoce sus dotes económicos y lo destina para tales fines. El poder económico y social lo refuerza y lo supedita conscientemente a este tipo de pauta transaccional de sexo por bienes ofrecidos.

En la especie animal encontramos el insecto conocido como Mantis Religiosa o Santa Teresa, cuya hembra adulta, en ocasiones devora al macho tras el apareamiento. Se come parte del pastel económico. Así como el macho en su acto de copulación se deja devorar, el hombre tiene claro cuáles son los regalos que dispensará como ofrenda a cambio del favor sexual.

No queda claro si hay una víctima y un victimario. Es una transacción simétrica fríamente calculada.

¿Hay razón para temer? Este tipo de comportamiento ha sido la sombra que ha acompañado a muchas parejas conyugales.

La pareja cuyo tipo de vinculación afectiva se sustenta sobre la confianza y la seguridad, no tiene por qué sentir temor ante este fenómeno.