Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora:

Pertenezco a un grupo de amigas que hemos trabajado durante años en una comunidad que ayuda a jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. Hace unos meses falleció en un accidente una de nuestras compañeras. Nos ha tomado tiempo aceptarlo, aún no podemos hablar de ella ni continuar nuestro trabajo con la alegría de antes. ¿Qué nos puede recomendar?

Respuesta de la terapeuta:

Perder a un ser querido inesperadamente provoca un impacto emocional que podría prolongarse por un largo periodo de tiempo prolongado si no se acepta la pérdida.

La reacción inicial es de sorpresa acompañada de un dolor profundo y una sensación de extrañeza entre creerlo y negarlo.Ha sido una muerte inesperada y, por lo tanto, una separación abrupta.

Las personas suelen decir: “No lo puedo creer, ayer estábamos juntas y.…”; “No lo puedo creer, hace poco que hablamos, se oía bien y estaba feliz”, “Teníamos planes, ¿Y ahora qué hacemos? Muchas son las expresiones que indican perturbación, negación, sorpresa, incomprensión y, en muchos casos, rabia.

Es un proceso de duelo porsuperar, no se puede esperar resolverlo de la noche a la mañana. Se trata de la pérdida de un ser querido con quien se había creado un vínculo significativo a través de un compromiso social.

Como grupo pueden hacer algunos rituales que puedan ayudarles a asumir la pérdida, por ejemplo, convocar a todas, colocarse en forma de círculo y hablar sobre ella, las características que más las distinguían, su forma de relacionarse y sus aportes a la causa social compartida.

Tienen la oportunidad de reunirse con la familia en el lugar en el que desarrollaban la misión y compartir los aportes que realizó. En estos tiempos, los jóvenes hacen videos y fotos que pueden compartir con la familia ese día y preparar murales con frases de ella.

Incluso, podrían hacer alguna actividad dentro del proyecto que sea en su honor. La creatividad puede ser una aliada para procesar la aceptación y la despedida.

La dificultad para superar la situación descansa en obviar la realidad, en no hablar sobre la persona y seguir como si nada hubiese pasado.

En estos tiempos modernos la tendencia es evitar el dolor, ignorar las pérdidas y negar un proceso de duelo que hay que superar para despedir con dignidad a la persona fallecida.