CONSULTORIO DE FAMILIA

Sicóloga, Terapeuta familiar
Pregunta de la lectora: Hace unos meses terminé la relación de pareja de 25 años. Fui víctima de violencia. Estoy tratando de irme a vivir al exterior  y encontrar un buen trabajo. No soy profesional y se hará difícil conseguir uno bueno aquí. Mi hija menor llora y me pide que no me vaya, no quiere que tenga otra pareja. ¿Qué me puede aconsejar?

Respuesta de la terapeuta: Salir de una relación de violencia, cuando ésta no ha cesado, es una decisión meritoria. Indica que usted decidió vivir una vida libre de maltrato.

Es probable que su hija menor esté muy afectada por la situación que vivió en el seno familiar. A pesar de que vivió en un ambiente tenso, extrañará estar con su padre. Los hijos, a pesar de no estar de acuerdo con la conducta violenta, no siempre rechazan al padre como queriendo desaparecerlo de su historia de vida.

Estará viviendo la fase de separación, al igual que usted. Si hay buen vínculo con su hija, es muy probable que ésta no desee que usted se marche, pues tendrá que vivir otra angustia por separación.

Si su vida no corre peligro, le sugiero explorar qué oficio puede usted aprender para colocarse en un trabajo en el que devengue un salario para su manutención. Si su hija es menor de edad, su padre está en el deber de pasar una pensión a su hija para cubrirle sus necesidades de alimentación, salud, educación. Existen mecanismos legales para lograrlo. 

Si su hija ha estado expuesta a la violencia, y vivía la constante zozobra por el temor a que su esposo la fuera a asesinar, habrá desarrollado el temor y angustia por la posible pérdida de su madre por asesinato del padre.

Los hijos que viven esta experiencia, aunque nunca hayan escuchado la amenaza de muerte, temen por la integridad física de su madre.

De manera que, su hija todavía no está lista para separarse de usted. Su súplica tiene sentido. Probablemente se sienta segura al tenerla a su lado.

En esta fase, hay que centrarse en apoyar emocionalmente a su hija, esperar que se recupere emocionalmente y sienta seguridad de que a usted no le pasará nada, entonces, usted podrá emprender el nuevo curso de su vida.

Si usted se quedó por los hijos, espere su restablecimiento, luego vuele.


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