CONSULTORIO DE FAMILIA. Mi pareja no se lleva bien con mis hijos

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora: Tengo dos hijos. Volví a casarme. Mi pareja actual no se lleva bien con ellos, dice que son maleducados y que soy una madre permisiva. He pensado dejarlos con mi madre. No tengo buena relación con ella, pero sé que aceptará. Tengo que continuar con mi vida. ¿Puede darme alguna recomendación?

Respuesta de la terapeuta: La situación por la que atraviesa actualmente, es vivida por muchas familias rehechas. No siempre, se puede conciliar entre los hijos de relaciones anteriores.
Generalmente, en la consulta escucho situaciones familiares parecidas. Sucede que los hijos son criados y educados en otro núcleo familiar con sistemas de creencias y estilos parentales distintos. No necesariamente se trata de mala educación, sino de realidades familiares diferentes.
La convivencia con los hijos de relaciones anteriores será exitosa en la medida que el cónyuge asuma la responsabilidad y el compromiso de padre de crianza. Es necesario que, tanto usted como él comprendan que los hijos necesitan de un periodo de adaptación y asimilación de la nueva figura.
Los niños y los adolescentes son muy sensibles a estos cambios familiares. Ellos tendrán que ajustarse a un sustituto de su padre que no pidieron. La relación con su pareja dependerá de qué tipo fue la que tuvieron con su padre. Se mantiene un grado de lealtad significativo con el padre biológico, el cual no se sustituye.
Los hijos no son piezas que se mueven fácilmente. Toda madre o padre debe tomar en cuenta que las decisiones siempre tendrán un impacto emocional sobre ellos, lo que repercute en el estado anímico, reflejándose en el comportamiento.
Si existe un conflicto abierto con su madre, es probable que se refleje con sus hijos. Podría activarse un conflicto transgeneracional, repetición de pautas disfuncionales. Pregúntese: ¿Cómo podrá dialogar con su madre sobre sus hijos cuando entre ustedes no se ha podido mantener una actitud abierta en la comunicación?
Quizás, su reto está en convivir con ellos y superar en afectos y en la calidad su relación pasada. El desafío se fundamenta en superar las pautas disfuncionales del pasado para no repetir conflictos madres e hijos.
Observo dos alternativas: repetir el pasado o superarlo. Puede ser una madre meritoria y capaz de desarrollar las competencias necesarias para ejercer su función de amor, cuidado, protección y de desarrollo.
Usted tiene derecho a decidir, a pesar de mis consideraciones.