Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta del lector: Estuve en un supermercado y presencié un acto inaceptable, un niño de aproximadamente ocho años, golpeaba a su madre mientras le peleaba. Me sorprendió su pasividad. Le hablaba a su hijo como si no ocurriese nada. Esta señora está criando un monstruo. ¿Cuál es su opinión?

Respuesta de la terapeuta: Se han publicado libros y artículos de investigación sobre los hijos que golpean a sus padres. Algunos evidencian el aumento de esta práctica en algunos países. Es un drama de la actualidad familiar en el contexto familiar.

En muchos casos, la agresión de los hijos va más allá de lo que usted ha presenciado, rompen objetos de los padres, los amenazan con cuchillos, palos, los abofetean, empujan e insultan, los privan de alimentos, los extorsionan económicamente e incluso los amenazan con avergonzarlos frente a sus amistades.

La situación se agrava en la medida en que los hijos crecen si no se establecen los límites claros frente a la autoridad parental.

Aprenden desde muy temprana edad que su conducta agresora o de maltrato tiene un efecto intimidante sobre sus progenitores. Buscan tener poder, control y dominio sobre ellos. Tienen la intención de hacer daño y causar sufrimiento.

Percatarse de que lo logran y que sus padres terminan pasivos, temerosos e inseguros frente a ellos incrementa la percepción de que tienen mayor control. Además, obtienen lo que se proponen.

Pese al comportamiento maltratante de los hijos algunos padres no se perciben víctimas ni que reciben algún tipo de daño, pero no cabe la menor duda de que sufren.

Para determinar el maltrato hay que considerar dos aspectos básicos: la intencionalidad y la repetición de la conducta. Es una conducta consciente y que perdura. Se obtienen beneficios de este comportamiento.

Estos hijos exigen, mantienen una actitud de hostilidad y de revancha cuando los padres los enfrentan, no los complacen o favorecen. Es un ciclo en el que han quedado atrapados con una autoridad incipiente.

Si la situación es grave, es preferible que los padres no permanezcan junto a sus hijos si son potencialmente peligrosos. Podría ocurrir un hecho lamentable.

Los padres que conviven con hijos abusivos requieren de un significativo apoyo social y de un profesional que les ayude a modificar su posición desvalida.

Desarrollarán habilidades para comprender el ciclo de la violencia, modificar su posición y fijar límites claros sobre su rol como autoridad parental.


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