Consultorio De Familia

Soraya Lara de Mármol

Pregunta de la lectora:

Soy un padre joven. Tengo dos hijos, los amo y cuido tanto como su mamá. Cuando estoy en casa juego con ellos, vemos televisión y les oriento en las tareas escolares. Además, les enseño que los hombres podemos colaborar en los oficios de la casa. ¿Qué usted puede decir para motivar que otros que lo hagan?

Respuesta de la terapeuta:

Muchos padres jóvenes han incorporado en su esquema cognitivo y afectivo una identidad paterna más inclusiva, participativa y colaborativa en relación a la crianza y la educación.
Los paradigmas de otros tiempos, a los que se respondía sin cuestionarlos, hoy son refutables y modificados. Anteriormente, el rol del padre se destacaba por un papel instrumental, como por ejemplo, producir dinero para el sustento de la familia, disponer de ahorros para las emergencias familiares y castigar con dureza.
Incluso, hubo un periodo en el que las madres instrumentalizaban alos padres para reforzar su rol de autoridad; solían decir: “Deja que llegue tu papá que le voy a contar….”, “Prepárate que cuando tu papá llegue….”, entre otras amenazas. Estas expresiones denotaban el poder que les asignaban las madres y transmitían una especie de miedo hacia los padres.
Independientemente del comportamiento de los padres, estas amenazas contribuían a perfilar una imagen que se incorporaba en el mapa cognitivo-afectivo que definía la relación madre-padre-hijos.
La asignación de papá castigador reforzaba la impotencia materna mostrada y el padre terminaba cumpliendo el rol amenazante.
La imagen del padre se deterioraba, la relación con su hijo quedaba afectada y la madre reforzaba su impotencia y su fragilidad en asumir su función jerárquica. En muchos casos, los padres no cumplían el rol asignado, por lo tanto, la relación con sus hijos se mantenía en otro orden de funcionamiento.
La paternidad inclusiva en tiempos de igualdad, promueve el rol del padre más activo y afectivo con un sinnúmero de responsabilidades que fortalecen el vínculo, como son cuidar a los hijos, supervisar las tareas, asistir a las actividades escolares, asearlos, llevarlos al médico y alimentarlos, entre otras.
Los papás, hombres no machistas, cuidadores de sus hijos y que como parejas mantienen una relación igualitaria, serán modelos constructivos para las nuevas generaciones.
Abogamos por una parentalidad masculina basada en el buen trato, inclusiva y libre de todo prejuicio machista que lo enquiste en un arquetipo degradante.
¡Enhorabuena por los nuevos padres!


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