CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

Dr. JIMMY BARRANCO VENTURA

P: ¿Qué comería Jesús?
R: Ese es el título de un libro escrito por el doctor Don Colbert, con el fin de satisfacer la curiosidad de quienes desean imitar a Jesús, en su forma de comer, para disfrutar de una vida saludable.
Según Colbert, en el año 1901 Estados Unidos era la nación más saludable del mundo, y en el 1981 había caído del primero al lugar noventa y cinco, a causa del consumo de comidas rápidas.
Los hábitos alimentarios se forman durante los primeros 4-5 años de vida, y dependen, en gran manera, de lo que nos enseñan a comer nuestros padres cuando somos niños.
Desde su creación el hombre ha sido omnívoro (come alimentos de origen animal y vegetal).
Sin embargo, la anatomía física humana se adapta mejor al consumo de alimentos vegetales que animales: 20 muelas para moler alimentos vegetales, 8 incisivos para morder las frutas y verduras, y solo 4 caninos para comer carne.
Además, los movimientos verticales y horizontales de nuestra mandíbula, y la longitud de nuestro intestino (4 veces nuestra estatura), favorecen el consumo de alimentos vegetales. Pero, ¿qué comía Jesús, según Colbert?

1- Granos integrales directamente de la espiga (Lucas 6:1) y pan integral (Juan 21:9-12); pero no era pan horneado como el que comemos hoy; sino un pan circular, horneado sobre piedras grandes y planas, parecido al pan árabe actual.
La mayor parte del pan que Jesús comió tenía levadura; pero en la última cena con sus discípulos, comió pan sin levadura (1 Corintios 11:23-25).
2- Pescados frescos, puros y variados (ricos en omega-3) del río Jordán y del mar de Galilea; ya que era la carne preferida en esa época.
3- Carne de res con moderación (servida con frecuencia en las bodas). Jesús no consumía cerdo o carnes impuras ni grosura (gordo); aunque comía huevos y aves de corral.
4- Yogur, requesón y mantequilla, en ocasiones especiales, como condimento (combinado con ajo, perejil, eneldo y aceite de oliva), y no como plato fuerte o bebida principal.
5- Una dieta rica en vegetales (ajo, cebolla, puerro, lentejas) con aceite de oliva extra virgen; frutas (dátiles, higos, uvas, granadas, melones, etc), vino tinto, y postres de frutos secos (almendras, nueces, pistachos, etc) con yogur y miel.


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