CONSULTORIO DE NUTRICIÓN Dr.

DR. JIMMY

P: ¿El consumo de huevo aumenta o no el riesgo cardiovascular?

R: El huevo es un alimento muy nutritivo, saludable, económico y accesible; pero durante muchas décadas su consumo ha sido satanizado, bajo el argumento de que aumentaba el riesgo de enfermedades cardiovasculares, por su alto contenido de colesterol. La yema de un huevo mediano contiene 186 mg de colesterol (62% de las recomendaciones diarias tradicionales). Según una revisión de 17 estudios, con un total de 263 mil,938 participantes no hubo ninguna asociación entre el consumo de huevo y la enfermedad cardíaca o los accidentes cerebrovasculares (Rong Y y col. BMJ, 2013). La respuesta del organismo al consumo de huevo varía de un individuo a otro. En el 60% de las personas, el huevo no aumenta los niveles de colesterol circulante; lo cual sí ocurre en el 30% restante, llamados sujetos “hiperrespondentes”, aunque solo se observa un incremento leve del colesterol total y el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (colesterol-LDL o “malo”). Pero las personas con un trastorno genético como la hipercolesterolemia familiar (elevación familiar del colesterol) o una variante genética llamada Apo-E4 deberían restringir el consumo de huevo o eliminarlo. Se ha demostrado que el huevo convierte las partículas del LDL pequeñas y densas (dañinas o aterogénicas) en partículas de LDL grandes (no aterogénicas), disminuyendo así el riesgo de enfermedad coronaria. Por otro lado, 3/4 partes del colesterol sanguíneo es sintetizado por el cuerpo, principalmente en el hígado, a partir de las grasas saturadas; aunque la producción hepática de colesterol disminuye cuando consumimos alimentos ricos en colesterol.
Según el Colegio Americano de Nutrición (junio 2013) la recomendación médica frecuente de “no consumir más de 2-6 yemas de huevo a la semana” carece de suficiente base científica. Por consiguiente, las últimas Guías de la Asociación Americana del Corazón han eliminado la recomendación de limitar el consumo de huevo, recomendando la adopción de prácticas alimentarias saludables.
Según las últimas Guías Dietéticas Americanas 2015-2020 se necesitan más investigaciones para establecer la relación dosis-respuesta entre el colesterol de la dieta y los niveles de colesterol sanguíneo. Por lo tanto, el éxito de una alimentación saludable radica en tres palabras claves: ¡variedad, moderación y equilibrio!


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