CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

DR. JIMMY

P: ¿Existe alguna relación entre el consumo de leche y el riesgo de cáncer?

R: La alimentación humana históricamente se ha visto influida por el folklore, las creencias religiosas, cuestiones político-económicas, por costumbres y modas, favorecidas actualmente estas últimas por los medios de comunicación. Algunas conductas alimentarias carecen de fundamento científico, por lo cual pueden repercutir, desfavorablemente, en la salud humana. La invención de mitos alimentarios crece día a día, constituyendo un reto para los profesionales de la salud (médicos, nutriólogos, nutricionista, etc) que tratan de brindar a sus pacientes explicaciones lógicas y fundamentadas acerca de los beneficios obtenidos con el consumo de ciertos alimentos, ayudando a controlar y/o prevenir ciertas enfermedades (Murillo-Gordínez G y Pe´rez-Escamilla LM (Med Int Méx. 2017 mayo; 33(3):392-402).
Esta lucha se hace más difícil porque “la costumbre tiene el peso de una ley”. Según algunas corrientes “la leche aumenta el riesgo de sufrir cáncer (de mama, colon-recto, hígado, vesícula o de próstata) en los adultos” Sin embargo, los resultados de los estudios son contradictorios; ya que algunas investigaciones han encontrado un efecto protector contra el cáncer.
Según una revisión sistemática el consumo mayor de 2 y media raciones de lácteos (más de 20 onzas de leche) al día, aumenta la probabilidad de sufrir cáncer de próstata, apenas un 12% (Jiménez L. en su libro “Lo que dice la ciencia sobre dietas, alimentación y salud”, 2013).
Otros estudios han encontrado que el riesgo de padecer cáncer de próstata ocurre con el alto consumo de leche entera.
En conclusión, no existen suficientes evidencias científicas que relacionen el consumo de leche con el riesgo de padecer cáncer.
Por lo tanto, no se justifica limitar su consumo por el temor de sufrir la enfermedad.
Además, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer no incluye a la leche entre los factores sospechosos de producir cáncer (Carranza I.Cuadernos de Nutricio´n, Fomento de Nutricio´n y Salud, A.C., 2017).
En los envejecientes la ingesta de leche resulta útil por su aporte de calcio, vitamina D y aminoácidos ramificados, particularmente la leucina, ya que aumenta el tejido muscular, disminuyendo el riesgo de sufrir sarcopenia (pérdida de músculo y disminución de la fuerza).