CONSULTORIO ECOLÓGICO

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Especialista en recursos naturales
P.- En este nuevo aniversario del Día Mundial de los Humedales, ¿cuáles avances o logros puede mostrar la República Dominicana en materia de conservación de sus humedales?

R.- Nuestro país entró en la Convención Ramsar el 2 de febrero del 2002 con la declaratoria del Lago Enriquillo como Humedal de Importancia Internacional número 1178, sumándose así al concierto de naciones que han comprendido la importancia de estos ecosistemas para la estabilidad ecológica del planeta y en particular, para garantizar la protección de los seres vivos más frágiles que sobreviven en el planeta: las aves migratorias, las cuales a diferencia de los mamíferos marinos y otros grupos animales marinos, se mueven por el aire, uniendo los hemisferios sur y norte del planeta.

En la décima Conferencia de las Partes que se acaba de celebrar en Korea del Sur, la República Dominicana se comprometió ante la Secretaría de la Convención a la ampliación del humedal ya reconocido, para sumarle al Lago Enriquillo, la Laguna de Cabral, la Laguna Juan Santiago, la zona de remanso (cuenca baja o zona inundable) del Río Yaque del Sur, los humedales y salados de la Bahía de Neiba y la laguna La Sierra en Puerto Alejandro.

De igual manera el país tiene el compromiso de llenar las fichas para dos nuevas propuestas de declaratoria de “Humedal de Importancia Internacional”, las cuales cubrirían los Humedales del Ozama y los Humedales del Bajo Yuna. Por otro lado, ya el país había sometido a la consideración de la Secretaría de la Convención, la propuesta de declaratoria de los humedales del Parque Nacional Jaragua, cuya ficha se ha completado y debe ser enviada formalmente a la Convención Ramsar.

Pero el esfuerzo mayor o el reto más grande que enfrenta el país en materia de conservación de sus humedales, es el levantamiento de un inventario nacional de humedales, que implica una georeferenciación de cada unidad o sistema (ubicación geográfica), su situación actual, nivel de conservación o deterioro y sobre todo, las recomendaciones específicas para cada caso y de esta manera, tratar de brindarle la atención adecuada y garantizar su integridad. De completarse este proceso y comunicarlo oficialmente a la Secretaría de la Convención, nuestro país estaría dando señales reales y concretas de su intención de conservar uno de los ecosistemas que demandan mayor consideración a nivel internacional, junto a los cambios climáticos y la conservación de la biodiversidad.